Por fin, el foco de atención estuvo ayer donde debía: en unos cortejos procesionales lucidos y no en miradas preocupadas al cielo. La estabilidad meteorológica ha llegado para quedarse y fueron las hermandades del Miércoles Santo las que pudieron disfrutar de un día frío pero despejado y que permitió el lucimiento en la calle. Fue la hermanad de Luz y Aguas la primera en comprobar esta realidad. Lo hizo en una plaza Fray Félix entregada, llena de público con ganas de contemplar la salida de la única cofradía de Cádiz con tres pasos.

 

El viento azuzaba las palmeras de la plaza de la Catedral y las cofradías del Martes Santo respiraban tranquilas: los pronósticos disipaban el riesgo de lluvias. Con esa premisa de partida, nadie esperaba lo que iba a ocurrir horas después. Cuando Jesús Caído hacía Estación de Penitencia en la Seo, un chubasco comenzaba a aguar la jornada. Era tan solo el anticipo de lo que vendría, fuertes precipitaciones que obligaron a Columna y a Ecce Homo a quedarse en el primer templo diocesano. 

 

Planeaba como una sombra espesa que deslució otra jornada de la Semana Santa. El riesgo de lluvia tuvo consecuencias para las cofradías del Lunes Santo que tuvieron que cambiar el paso ante unos partes meteorológicos que apuntaban riesgo alto de lluvias en torno la medianoche. Con esa premisa de partida, la cofradía que podía estar más expuesta a un chaparrón, por sus horas de salida, Vera-Cruz, decidió quedarse en casa. El resto corrieron, y mucho, para evitar la temida lluvia que amenazaba con aguar la jornada. 

 

El sol brillaba en un cielo bien azul. Tanto como para pensar que quizás no sería, que los pronósticos se equivocarían. Pero no lo hicieron y, a primera hora de la noche, la lluvia llegó y deslució un Domingo de Ramos de ilusión y estrenos. De hecho, todas las hermandades de la jornada se vieron sorprendidas por un chubasco que les obligó a resguardarse en la Catedral, en otros templos y a cambiar sus recorridos. 

 

‘Memoria eterna’ sonó para la Virgen de los Dolores de Servitas nada más enfilar la calle Sagasta. Y esa marcha, interpretada en los magistrales sones de la Banda Maestro Dueñas, parecía llevar mensaje implícito. Porque lo que se vivió en la tarde-noche de ayer bien se merecía ser guardado en la memoria en todos los presentes. La Orden de los Siervos de María regresaban a su día primitivo de salida, el Viernes de Dolores en una jornada que resultó tan elegante como lucida, tan llena de público en la calle como sobria y recogida. 

 

El día no se presentaba tan soleado como el resto de los días de la Semana Santa de 2015, pero eso no restó público en esta tarde de Gloria.

La Palabra del Padre se había cumplido y Jesús había resucitado. La Pasión había cobrado sentido.

En la noche del Sábado Santo, en las iglesias gaditanas se había celebrado la Vigilia Pascual. Los cristianos habían renovado su fe y el nuevo cirio pascual ya alumbrada en los templos.

La Semana Santa de Cádiz quedará este domingo oficialmente clausurada con la salida procesional de la imagen de Jesús Resucitado. La primera cofradía de Gloria será la que ponga la guinda a una Semana Santa perfecta en cuanto a la climatología y con ausencia de grandes incidencias en los desfiles procesionales de las 30 cofradías.

 

Por la mañana, a las 12 del mediodía, el obispo de Cádiz, monseñor Rafael Zornoza, ha presidido el Pontifical de Resurrección.

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