Ni Levante. Ni excesivo calor. Ni nada que estropease el día. Fue un Martes Santo perfecto. 

Desde por la mañana, aunque con los nervios propios del día, pero las hermandades vivían con tranquilidad la jornada. Y es que no tenían que mirar al cielo ni temer al viento.

De nuevo la Semana Santa nos regala una día con cinco cofradías en la calle. Piedad, El Caído, Sanidad, Ecce Homo y Columna. Dos de ellas celebrando su aniversario fundacional. El Caído, su 75 aniversario, y la cofradía de San Pablo, su 350 aniversario. Juventud y tradición. Así en Cádiz en Semana Santa, capaz de unir a lo más novedoso con lo más añejo.

El sol lucía radiante en esta joranda de Lunes Santo. El viento de Levante, sin embargo, seguía estando presente en la ciudad, aunque no con la misma fuerza que el Domingo de Ramos. 

En La Palma, en San Francsico y en El Carmen se notaba la emoción que envolvía el día. Hermanos que ya habían dejado de vestir su hábito pero que no querían faltar a su cita. Jóvenes que sueñan con cargar a su devoción en el hombro. Mujeres que no podían evitar que las lágrimas brotasen de sus ojos.

Hay días que están marcados en el calendario por ser especiales. Y entre ellos, el Lunes Santo en Cádiz está marcado en rojo. Tradición, juventud, clasicismo, sobriedad, alegría y emoción. Todo se une en un mismo día en donde los barrios toman un especial protagonismo.

Principalmente el La Palma. Desde allí la cofradía hará su estación de penitencia desde las 15.45 horas. El Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas se reunirán un año más con sus vecinos para curarles sus males. Aunque sea, sólo por unas horas.

 

El Sábado de Pasión ya se estudiaba qué se podía hacer. Y la sede del Consejo de Hermandades era el lugar donde las cinco hermandades del día estudiaban qué alternativas había si el Levante tomaba más fuerza. Tras tres horas de reunión, las decisiones quedaban en el aire hasta el día siguiente.

Y el Domingo de Ramos se levantó como se preveía. Con la presencia del Levante aún más fuerte que en la jornada anterior. Motivos más que suficientes para que pasadas las doce del mediodía, la hermandad de La Paz y del Despojado decidiesen cambiar su itinerario de salida.

Por fin llegó el momento, tan deseado por muchos y tan temido por otros. Por fin llegó la semana que aman los cofrades y que, a la vez, les entristece. Una Semana Santa de 2017 que llega despues de una Cuaresma convulsa, en donde determinados problemas deberían haberse resuelto tras las puertas de una casa de hermandad. Llega la Semana Santa que pregonó hace sólo 7 días el gaditano Juan Mera. Una semana llena de sentimiento y emociones, de alegrías y sin sabores. Una semana que es única. Que es diferente. Que nunca es igual.

Ya suma dos años. Dos años en donde Ella es la única. En su día, en el Viernes de Dolores, Servita ha vuelto a procesionar haciendo de las Vísperas el mejor anticipo de la Semana Santa que nos llega.

 

La celebración del triduo y la eucaristía antes de la salida procesional han ido anunciado la procesión de esta tarde en Cádiz.

 

Ya llegó la hora. Ya llegó el momento. Las puertas de Jerusalén ya esperan el momento de abrirse un año más para ver entrar Triunfal a Jesús en su burra. Pero antes, en las Vísperas, los cofrades comienzan a degustar la semana que se avecina con el mejor paladar.

Servitas reina su dúa, el Viernes de Dolores, y lo hace con la salida procesional de la imagen de María Santísima. En su paso espera ansiosa el momento desde el martes, cuando comenzó a celebrarse el quinario de Cuaresma.

‘Virgen del Valle’ sonaba en Santa Cruz y el cortejo postrero se ponía en la calle. Clasicismo y sobriedad eran las notas predominantes de la procesión que marcó el Sábado Santo y que, imprevisiblemente, contó con más pasos en la calle. Y es que las lluvias del pasado Martes Santo obligaron a dos hermandades a quedarse en la Catedral con la condición de que el Sábado Santo por la mañana volverían a sus respectivos templos. 

 

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