Cocina italo-gaditana con estrella Michelín

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11/02/2015

Comienza la presentación de ‘La trattoría’ con la música del banda sonora de “El Padrino” (sin duda, lo mejor), y se presentan estos mafiosos que llegan a Cádiz para quedarse. Y en su trattoría crean platos de origen italiano con detalles gaditanos, una cocina que no siente mal.

 

Los tangos, el primero, que comienzan a cantarlo bajito, como el que canta una nana, está dedicado a Lucía Pardo a su coro de chicas. Primero le cuentan a su niña de lo que es Carnaval cuando es solo una niña. Pero esa niña ya ha crecido y ahora también defiende su tango sobre las tablas del Falla. Termina el tango cantando estos mafiosos: “a mí decirme lo que queráis, pero “corto el pellejo” a quien ataque a quien más quiero”.

El segundo a esta ciudad, a la que definen como “una ciudad de viejos”. Dicen que en este Ayuntamiento le molesta a los jóvenes, que tampoco tiene opción de salir de ocio a la calle. Le reprochan que tampoco hace bien una cabalgata para los niños. Por eso le recuerdan lo que le sucedió a Carlos Díaz, “que era el dueño de la Alcaldía y con los votos se fue para casa”.

 

Los cuplés, el primero sobre los cambios en las comparsas. Unos van con Bienvenido pero se van después con Tino. Si no tienes sitio, y eres “octavillista” te vas con Los Carapapas “y mueres por el Villamarta”. Ellos hablan que también tienen mucho cambios, “y hay dos guitarras que han conocido en los camerinos”.

El segundo sobre la ley antiviolencia y los problemas que habrá en Carranza. Dicen que ahora que habrá que cantar otras cosas al portero: “muuuuuuuuuuuuuu bien que estás sacando”. Si marca el delantero del equipo contrario en el descuento tampoco se le puede decir nada. Pero ellos, si juega el Jerez, pagan dinero por la multa para poder insultarlos.

 

El popurrí que comienza con una anécdota, y es el que el Padrino, cuando quiere matar a uno de los componentes, porque son 46, le falla la pistola. “¡Le has puesto el silenciador”, gritan desde el patio de butacas.

 

El popurrí, en la línea que tiene marcada este coro –con cuartetas muchas sin engarzar-, con un recorrido por la política, la ciudad, la Semana Santa y, para terminar, como es tradicional, el Carnaval. 

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