El conde Drácula llegó este año desde Transilvania para sobrevolar ‘La Casa de los Ladrillos Coloraos’ en busca de un merecido premio que olvide el varapalo del pasado Concurso

Noche de alegría e ilusión por un puesto en la final. Eso mismo es lo que esta noche, mientras actuaban, pensaban los miembros del cuarteto del Gago, porque el público estuvo en todo momento con ellos. El cuarteto, como ya viene siendo habitual, está muy bien trabajado. Las letras rimadas son simpáticas y agradables de escuchar. El cuarteto, que lleva la gracia por bandera, gustó mucho y se metió, en poco tiempo, al público en el bolsillo. Un cuarteto ganador estuvo sobre el escenario.


Nosotros lo hemos hecho bien y el jurado decidirá

Inmensa alegría entre los componentes de la chirigota que bajaba telón. Francisco Javier Nieto es el bombista del grupo, que también expresaba su satisfacción por la correcta actuación que habían hecho, "hemos disfutado sobre el escenario y eso es lo que queríamos. Creo que hemos hecho una buena actuación y el público nos ha sabido corresponder con aplausos, aunque hay que sobreponerse por cantar a la hora que lo hemos hecho". Ahora será el jurado el que decida, "a ver qué pasa porque no estamos nada seguros".


Submarinistas a flote por la crisis bajo el agua

Submarinistas para clausurar la decimotercera o decimosegunda más uno, como diría un supersticioso, aparecieron buceando por el escenario en busca de una buena pieza. Los chirigoteros, en el transcurso de la presentación, dicen que bajo el mar la vida está difícil porque también hay crisis. Según ellos, “toda la culpa la tiene el cangrejo zapatero”. Aplaudida, aunque Gallinero se divertía por su cuenta.

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