Bajo la protección del Señor de Cádiz

Nazareno_1-2014
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Jueves, 17 abril, 2014 - 00:00

En el barrio de Santa María el Jueves Santo es un Jueves Santo muy diferente al que se vive en el resto de la ciudad. La saeta se vuelve oración para cantarle al Señor de Cádiz, al Greñúo, al Nazareno. Al que hace casi 400 años intercedió por la ciudad para liberarla de la peste. Al Señor que intenta proteger a la ciudad de los males. A su Cádiz. A sus gaditanos. A su vida.

Desde por la mañana, la iglesia de Santa María era un ir y venir de devotos, cofrades y curiosos. Todos querían ver al Señor y su Madre, María Santísima de los Dolores.

A la 1 de la tarde, la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, presidió el acto de la entrega de bastón de mando en la ciudad. Como cada año, el regidor de la ciudad, o regidora en este caso, entrega al Nazareno el bastón de Alcalde Perpetuo, que luce, durante todo el recorrido en el frontal del paso de misterio.

Un acto al que se suman las saetas, este año con el recuerdo de Mariana Cornejo.

Y llegó la hora. Las 20 horas. En momento en que se abrieron las puertas de la iglesia de Santa María para comenzar el discurrir por Cádiz del Nazareno, acompañado por Santa María Magdalena que lucía unos nuevos pendientes, donados por los hermanos cargadores del paso de misterio.

En silencio, solo roto por los vivas, los aplausos y las saetas, el Señor de Cádiz bajó por la calle Jabonería bajo una lluvia de pétalos de flores y a los sones de las marchas 'Regidor Perpetuo' y 'La Madrugá' tras hacer la primera “levantá” Guadalupe Plaza, viuda del que fuera hermano mayor de la cofradía, Francisco Manrique. Un paso que dirigía Luis Peñalver.

Y una larga penitencia, casi 400 de hombres y mujeres de toda la ciudad. Los que cada viernes se acercan al barrio para pedirle un “poquito” de ayuda.

Y tras Él, los hermanos de fila que acompañaban a María Santísima de los Dolores, que lucía maravillosa sobre su palio, con el techo restaurado. Además, lucía un nuevo broche de plata donado por un devoto.

La Señora comenzó a andar por el barrio a las ocho menos veinte de la tarde, después de que dos miembros del grupo joven realizasen la primera levantá del palio. Con paso decidido dirigido por Antonio Ramírez y que acercaba a los gaditanos el amor de una Madre, sonó la primera de las marchas que le intepretaría la banda de música Enrique Galán, 'Rosa de mis Dolores'. Un amor dirigido a todos los hermanos que han fallecido pero, en especial, al que fuera su director espiritual, el padre Marcelino Martín, que falleció el pasado año durante la festividad del Corpus, y a Juan Carlos Pazos Reyes, miembro de la cuadrilla de cargadores de la Virgen. 

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