La lluvia estropea un Domingo de Ramos a la carrera

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La aparición de precipitaciones a primera hora de la noche obligó a las hermandades a adelantar su recogida y modificar sus itinerarios
Procesiona el: 
Año: 
2016
Fecha: 
Domingo, 20 marzo, 2016 - 23:30

El sol brillaba en un cielo bien azul. Tanto como para pensar que quizás no sería, que los pronósticos se equivocarían. Pero no lo hicieron y, a primera hora de la noche, la lluvia llegó y deslució un Domingo de Ramos de ilusión y estrenos. De hecho, todas las hermandades de la jornada se vieron sorprendidas por un chubasco que les obligó a resguardarse en la Catedral, en otros templos y a cambiar sus recorridos. 

 

Fue a las 14.40 horas cuando la cofradía de la Borriquita abría oficialmente la Semana Santa. Lo hacía después de una reunión de las hermandades de la jornada en la que todas decidían salir, pese a unos partes cambiantes. Media hora después y con 10 minutos de retraso, la hermandad del Despojado ponía su cruz en la calle. Lo mismo ocurrió con Sagrada Cena (a las 17.30 horas), Las Penas (a las 18.15 horas) y Humildad y Paciencia (a las 19.30 horas). El Señor de La Paz puso en la calle un cortejo nutrido y cuidado, con una destacada presencia infantil. El Señor lucía los nuevos candelabros laterales del paso de misterio que venía a completar el buen trabajo de recuperación que se está realizando en las andas. 

 

Sin embargo, si había una hermandad que destacaba por sus estrenos, esa fue Despojado. La hermandad salesiana lucía el nuevo sayón realizado por el imaginero Francisco Romero Zafra, los candelabros laterales y el tallado del frontal del paso de misterio, realizado por Manuel Oliva. Quizás la preservación todo este nuevo patrimonio guió los pasos prudentes de la corporación. Y es que la hermandad ya salía a la calle con la certeza de que acortaría su itinerario de regreso por San José, San Pedro y San Francisco. Pero para cuando la hermandad hacía Estación de Penitencia en la Catedral, los partes se hicieron más inestables. El viento cambió, las nubes aparecieron en el cielo y la cofradía no se la jugó. Al salir de la Seo tomó hacia el Campo del Sur para dirigirse a su recogida, en lugar de realizar la Carrera Oficial. 

 

Para ese entonces, el misterio de la Sagrada Cena también estaba en el interior de la Catedral. Llegaba con un paso de misterio bellamente exornado con rosas rojas y con un cortejo cuajado de detalles cofrades. En su caso, la hermandad sacramental decidió seguir la Carrera Oficial. Mientras, Las Penas marchaba ya hacia Catedral y Humildad y Paciencia salía a la calle. Pero que la lluvia iba a parecer era una certeza que todas las hermandades manejaban. De hecho, Borriquita fue acortando sus tiempos de paso y, al final de la calle Ancha, comenzaba a caminar con doble paso.

 

Cuando la hermandad de Las Penas accedía a Catedral, la lluvia apareció. Sorprendió a Sagrada Cena en Carrera Oficial y Humildad y Paciencia por la calle Pelota. La hermandad sobria, que estrenaba la destacada restauración del paso del Señor, realizó un gran esfuerzo por refugiarse en el interior de la Catedral, gracias a la velocidad de las cuadrillas de cargadores. Por su parte, Sagrada Cena decidía refugiarse en San Francisco, no sin complicaciones en la entrada.

 

Con este panorama, las distintas hermandades decidieron recogerse ante pronósticos que seguían apuntando riesgo de nuevas lluvias. Para ese entonces, tanto Despojado como Borriquita protagonizaban recogidas apresuradas en sus templos. Desde la Catedral salía Las Penas que ponía rumbo a su templo por el camino más corto pero con acompañamiento musical. La hermandad de San Lorenzo estrenaba los nuevos hábitos de los penitentes, el fin del tallado del paso del Señor y el bordado de la cara interior de las bambalinas. Demasiado esfuerzo patrimonial, como para arriesgarse a sufrir daños. 

 

Por su parte, Humildad, decidía salir por la puerta principal de la Seo y dirigirse a su templo deshaciendo sus pasos. Lo hacía también con acompañamiento musical. Por su parte, Sagrada Cena decidía regresar a Santo Domingo, sin música y con el Señor cubierto por un capote que le protegía de la lluvia. Ambas hermandades se encontraron en la calle San Francisco, por lo que Sagrada Cena fue la última en recogerse en Santo Domingo, una vez Humildad se recogió en San Agustín. De esa forma concluyó un accidentado Domingo de Ramos  a la carrera.

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