Oración y devoción para vivir un nuevo Jueves Santo y Madrugada en Cádiz

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Las cinco hermandades procesionaron en una tarde-noche envidiable
Procesiona el: 
Año: 
2017
Fecha: 
Jueves, 13 abril, 2017 - 23:45

El día del Amor Fraterno. El día que se instauró el Milagro de la Eucaristía. Jueves Santo. El día por excelencia de la Semana Santa. 

Y eso se notaba en la ciudad desde primera hora de la mañana. Los templos llenos para visitar los Monumentos y los pasos que aún estaban montados o que saldrían en la tarde del Jueves Santo, la Madrugada o el Viernes Santo. 

El bullicio era constante en las iglesias, con devotos y curiosos admirando el maravilloso patrimonio gaditano que guardan las cofradías

Pero en el lugar donde se concentraba más emoción y devoción era en Santa María. El alcalde de Cádiz, José María González, junto a miembros de la corporación municipal como la ex alcaldesa Teófila Martínez o el portavoz del PSOE, Francisco González, asistieron al acto en la iglesia de Santa María junto al obispo de Cádiz, Rafael Zornoza. 

Tras la celebración de este encuentro alrededor del Regidor Perpetuo comenzaron a sonar las saetas en el centenario templo que aguarda la gran devoción de la Cádiz.

 

Y caía la tarde cuando la Cruz de Guía de Oración en el Huerto se plantaba en la calle a las 17 horas en la iglesia de San Severiano. La hermandad de Extramuros comenzaba su discurrir acompañado por numeroso público que esperaban ansiosos el momento de ver a la primera cofradía del Jueves Santo en la calle.

La Agrupación Musical Ecce Mater, que cumple este 2017 10 años, entonaba la Marcha Real y a continuación una marcha dedicada al titular.

El misterio comenzaba a andar llamando la atención el ropaje del Señor, del Ángel y los apósteles, todos bordado. Y es que la cofradía ha ido cuidando estos detalles en los últimos años queriendo realzar el misterio, cuyo paso se encuentra en la última fase de estucado y tallado.

Después era el momento de la Señora de Gracia y Esperanza, la obra de Luis González Rey, que lucía en su rostro encaje de Bruselas, embelleciendo su rostro.

Unos minutos después, el palio salía desde el pequeño espacio con el que cuenta la hermandad anexo a la iglesia de San Severiano.

Bien dispuesta en la calle, la hermandad fue recorriendo el barrio de Bahía Blanca hasta llegar a la Puertas de Tierra. Desde allí, bajo el sol de una gran tarde de primavera, se adentraba en el barrio de Santa María para llegar a su hora a la plaza de San Juan de Dios de camino a la Carrera Oficial.

La corporación fue avanzando más rápidamente una vez que abandonó la Carrera Oficial para, no sólo cumplir horarios, sino ir avanzando en el largo camino de regreso a su templo de Extramuros.

 

La segunda en salir a la calle, aunque la primera en entrar en Carrera Oficial, fue de nuevo la cofradia de Afligidos. Por la mañana la hermandad había vivido momentos de encuentro entre hermanos en la iglesia de San Lorenzo mientras que los titulares esperaban en su imponente paso de estilo granadino su salida en este Jueves Santo.

Desde las 17.30 iban llegando sus hermanos al interior del templo de la calle Sagasta. Muchos pequeños de paveros, tras la Cruz de Guía. Y muchos hermanos, 20 más que el pasado año, que formaban parte de este cortejo lleno de detalles y simbología. La vela votima y la espada para defender el Dogma Inmaculista. Los símbolos de la Pasión. El Simpecado y el guión realizado por Juan Carlos Romero y Javier Piñero. Varas de acompañamiento repujadas... y tras este largo cortejo, el paso de uno de los misterios mejores de la provincia y de Andalucía. 

Su capataz perpetuo, José Julio Reyeros ordenaba a su cuadrilla acercar el paso a la puerta, con los patines, hasta llegar al dintel de la puerta de San Lorenzo. Y comenzaba la complicada maniobra de llevar a los titulares hasta una repleta calle Sagasta. En pocos minutos el paso estaba en la calle y comenzaba a andar al son de la marcha Afligidos, de Juan José Puntas, interpretada por la banda de música Álvarez Hidalgo de Puerto Real.

Sin prisas, pero sin pausa, la hermandad fue avanzando hasta llegar puntual a la Catedral y, después, por toda la Carrera Oficial para abandonarla antes de las 22.30 horas de camino de nuevo a San Lorenzo.

Un camino lleno de momentos mágicos para la cofradía, muy arropada en todas las calles hasta su regreso.

 

A las 20.30 horas era el momento del Regidor Perpetuo. Santa María esperaba ansioso que el Señor saliese a la calle. Desde por la mañana, e incluso desde la noche del Miércoles Santo, se colocaban las sillas en la bajada por la calle Jabonería de la cofradía.

En el interior del templo se esperaba con ilusión este nuevo Jueves Santo, en donde sorprendía ver a muchos niños pequeños en los primeros tramos del cortejo.

Cuando se abrían las puertas sonaba un caluroso aplauso en el barrio, y en el interior se iban ordenando los hermanos de fila y las representaciones tanto municipal o de varios colegios profesionales que cada año acompañan al Regidor Perpetuo en su recorrido por las calles de Cádiz. 

En poco más de 10 minutos el Señor de Cádiz salía a la calle mientras sonaba la marcha Regidor Perpetuo por la banda de Gailín. En ese instante brotaban lágrimas en los ojos, sonaban los aplausos y se gritaban los vítores. Y en el silencio, las saetas que salían de la garganta aunque se cantaban desde el corazón. 

Un año más emocionaba el encuentro del Nazareno con su barrio y con sus devotos, que también esperaban ansiosos la salida de Nuestra Señora de los Dolores. Ella, que comenzaba a andar después de que la hermana mayor de Expiración, Elisa Montero, ordenase la primera levantá este Jueves Santo. 

Y salía a la calle el precioso palio con una nueva fase de sus bambalinas restaurada la Virgen que hiciese Vasallo Parodi. En un palio exornado con preciosas flores que hacían aún más bello el conjunto.

Sorprendía el largo cortejo por las calles de la ciudad acompañando a sus dos devociones, y la larga penitencia, en la que un año más se encontraba el alcalde de Cádiz, José María González, acompañando a su madre.

Maravillosas estampas nos dejaba la cofradía en la calle, como la entrada en Catedral con la marcha Ecce Homo. 

Y de nuevo, la cofradía entraba en su barrio bien entrada en la madrugada, pero haciendo un recorrido que llevaba al cortejo por Sopranis, Compás de Santo Domingo y Mirador para llegar ambas imágenes a las puertas de la antigua Cárcel Real.

Aún en la noche del Jueves Santo se plantaba en la plaza de Fray Félix la cofradía de Medinaceli. De nuevo la sobriedad fue la característica de esta hermandad que este año celebra el 50 aniversario de la bendición de la imagen de María Santísima de la Trinidad, obra de Buiza.

Un corto cortejo que rezaba el rosario en la ya Madrugada del Viernes Santo recorría el barrio del Pópulo mientras que Jesús Cautivo se plantaba solemne en la calle con una túnica morada de terciopelo, donada por una hermana de la cofradía, y sobre tu tradicional monte de claveles, que hacía destacar aún más el paso de plata. 

Y tras sus pasos, un reguero de promesas y agredecimientos en forma de una larga penitencia de mujeres y hombres que no querían faltar a su cita esta jornada del Amor Fraterno. 

E imponente iba en su precioso palio María Santísima de la Trinidad, acompañada por la imagen de San Juan Evangelista. Una imagen que la cofradía acertó en recuperarla hace unos años, dando mayor realce a este momento de la Madre con el Discípulo Amado. 

Con un precioso exorno floral, la Dolorosa lucía maravillosa en este año de sus bodas de plata. Un aniversario que la cofradía celebrará participando en la Magna Mariana el próximo 24 de junio. 

Estrenaba capataces el palio, con Andrés Cano y Gerardo Navarro. Ambos muy vinculados a Santa Cruz ya que ambos son los capataces del palio y del misterio, respectivamente, de la cofradía de Sanidad y Las Aguas.

Un tandém que funcionó durante todo el recorrido, ofreciendo en la calle una imagen sobria del palio, pero sin perder un ápice de encanto.

La cofradía, además, volvía a bajar por San Francisco para llegar al Pópulo por Ruis de Bustamante, Marqués de Cádiz, Pelota y San Antonio Abad.

 

La primera y única cofradia de la Madrugada fue Descendimiento. La hermandad salía de San Lorenzo a las 00.35 horas. Casi un centenar de hermanos acompañaban al magnífico misterio de Buiza, con las imágenes secundarias de Luis González Rey. 

Las imágenes lucía de luto riguroso, vestidas con gran acierto por Juan Carlos Romero, que ha sabido realzar el misterio, más si cabe cuando ha vestido al misterio como túnicas y sayas bordadas.

Además, en el sobrio paso de misterio, lucían imponenten los nuevos faroles de orfebrería del taller Nietos de Juan Fernández.

En silencio la hermandad se dispuso en la calle, roto sólo por la capilla musical Caligaverunt, que interpretada una de las composiciones dedicadas a la hermandad.

Con mucha dificultad el paso se disponía en la calle y, tras ordenar la primera levatá su capataz, Juan Pablo Estevez, comenzaba a andar hacia la Catedral con el característico sonido de las horquillas y el crujir de la madera. 

La subida a la Catedral volvió a dejar sin voz al público que aún quedaba en la calle en la Madrugada donde la buena temperatura fue destacada.

Y el regreso de la hermandad por San José y Santa Inés fue, de nuevo, impecable en la Madrugada que se teñía de luto por el centro, y de bulla y gentío por el Campo del Sur y San Severiano.

 

La ausente en esta noche la cofradía del Perdón, que tras no acatar el acuerdo de pleno de hermanos mayores y adelantar la salida 50 minutos, y tampoco el decreto del Secretariado Diocesano para las Hermandades, la junta de gobierno esgrimió motivos económicos para no salir a la calle en esta Madrugada.

Por la mañana, la hermandad celebró el acto de las Cinco Llagas presidido por su director espiritual, el padre Rafael Fernández Aguilar. En la iglesia de Santa Cruz participaron algunos hermanos en este acto, mientras que otros muchos fueron aparecieron a la largo de la mañana para presentarse ante sus titulares.

 

Un año más se vivió un Jueves Santo que en este 2017 ha quedado incompleto, no por la meteorología, sino por la decisión de una cofradía.

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