Siete puñales con los Dolores de Cádiz

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Viernes, 18 abril, 2014 - 00:00

Ya era el día. Ya era el momento- Ya era Viernes Santo. La Señora ya estaba en su palio esperando el momento de la salida procesional. Han pasado tres años desde la última vez que un Viernes Santo se podía ver a la Virgen de los Dolores en la calle, aunque en 2011 tuvo el privilegio de salir a la calle para ir a la Catedral y coronarse canonicamente. Pero este otro instante. Otro momento. Era la Gloria. Y hoy, Viernes Santo, era el momento para acompañarla en su Dolor al perder a su Hijo.

En su altar, con la candelería encendida, esperaba su momento junto a sus hermanos, vestidos con su hábito y escapulario negro en el interior de la parroquia de San Lorenzo, que quedó a oscuras para para recibir las reliquias del Ligmun Crucis. Una vez junto al palio, el director espiritual, el padre Jesús García Cornejo, realizó la lectura del Evangelio de este día, mientras que la priora, Encarnación Orellana, pedía a sus hermanos que mantuviesen el silencio y el recogimiento durante la salida procesional que dedircaron, especialmente, a los donantes de órganos. 

A las 19.40 horas se ordenaba el inicio de la salida procesional indicando, especialmente a los hermanos de los primeros tramos, que no se daba cera a quienes lo pidiesen. Los nombres de cada uno de los hermanos se iban nombrando mientras se abriía la puerta de San Lorenzo para que la Cruz de guía se plantase en la puerta.

Los tramos de hermanos se fueron disponiendo en una calle Sagasta repleta de público en apenas 10 minutos con un nutrido grupo de niños vestidos de monaguillos, alguno, incluso, con chupete. El padre Jesús García Cornejo también acompañó a los hermanos de la Orden en este camino a la Catedral para hacer su estación de penitencia.  

Durante la salida sonaba la marcha La muerte de Ases, interprerada por la banda de música Maestro Dueñas, dirigida por Javier Alonso, que siguieron las indicaciones de Manolo Marchena, que había sido el encargado de seleccionar el repertorio de marchas procesionales.

Un palio que anduvo por las calles de Cádiz exornado con flores blancas en jarras cónicas, responsabilidad de Ramón Fernández Ruiz.

Belleza y dolor para esta tarde de Viernes Santo.

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