Silencio ante la belleza de Cristo Muerto

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La cofradía de Buena Muerte cierra los desfiles procesionales de esta jornada
Cofradia: 
Procesiona el: 
Año: 
2015
Fecha: 
Viernes, 3 abril, 2015 - 22:30

Ponía la guinda a la jornada del Viernes Santo la cofradía de Buena Muerte desde la parroquia de San Agustín. La corporación fundada por el recordado Cayetano del Toro, que en este 2015 celebra el centenario de su muerte, volvía a impregnar a la ciudad de un velo negro esta jornada de luto.

 

El Jueves Santo, tras la celebración de los Oficios, la imagen del Señor fue trasladado al altar de la iglesia de Agustín para iniciar el rezo ante la imagen por parte de sus hermanos, participando en el rezo de las Cinco Llagas.

 

En esta jornada, los hermanos también participaron en los Oficios a las 17 horas, comenzando a las 18 horas los turnos de vela y la Adoración de la Cruz ante la imagen del Señor, ante la que rezó la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez, durante el turno de vela.

A las siete de la tarde se cerraron las puertas del templo de los agustinos para comenzar a ordenar la procesión en el patio del antiguo instituto del Rosario, oficiándose a continuación el acto litúrgico antes de la salida.

 

Con la iglesia en penumbras, sólo con la luz de los hachones del paso de misterio y la candelería y los faroles del paso de María Santísima del Mayor Dolor, a las 21.45 horas se abrían un año más las puertas de San Agustín para plantar un primer tramo de cirios que acompañaba a la Cruz de guía en una calle totalmente a oscuras, que sólo se iluminaba con los flashes de las cámaras y el brillo de los móviles que grababan la salida.

 

El capataz del paso de misterio, Pablo Lacave, comenzaba a ordenar en voz baja a la cuadrilla de hermanos cargadores que llevaban al Santísimo Cristo en sus hombros. Pasadas las diez de la noche, la imagen de Jesús Muerto salía en esta noche de respeto mientras sonaba una saeta interpretada por Caracolillo de Paterna.

 

Tras una larga penitencia tras el paso de misterio, que marcaba el paso con el sonido de las horquillas, salían los hermanos de hábito que acompañaban a María Santísima del Mayor Dolor.

En el altar de San Agustín esperaba Ella su momento de salir a la calle en esta noche de Viernes Santo para que su nuevo capataz, Juan José Camacho, diese la orden de la cuadrilla de Al Palo para acercar el paso hacia la estrecha puerta de San Agustín.
 

Complicado fue sacar el paso de palio de la Señora hacia la plaza de San Agustín a las diez y media de la noche. Tras preparar el paso, sonaba otra nueva saeta, también interpretada por Caracolillo de Paterna de la casa palacio de en frente de San Agustín.

 

Un cortejo al que sumaba belleza una calle San Francisco a oscuras camino de la Catedral por la calle Cobos.

 

Todo estaba consumado.

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