Un Martes Santo de cuento

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Las cinco hermandades procesionaron en un día donde la climatología fue perfecta
Procesiona el: 
Año: 
2017
Fecha: 
Martes, 11 abril, 2017 - 23:45

Ni Levante. Ni excesivo calor. Ni nada que estropease el día. Fue un Martes Santo perfecto. 

Desde por la mañana, aunque con los nervios propios del día, pero las hermandades vivían con tranquilidad la jornada. Y es que no tenían que mirar al cielo ni temer al viento.

En la iglesia de San Francisco se celebraba, como es tradicional, la entrega del bastón de mando por parte del recto, Eduardo González Mazo, a Nuestro Padre Jesús Caído. Con la participación de la coral universitaria en el acto, el hermano mayor lo recibía para que el Señor lo luciese por la tarde en el frontal de su paso que lucía mejor que nunca. Y es que ya ha concluído la fase de tallado y barizado del paso.

Ya por la tarde la hermandad, con numerosos penitentes, espeaban su momento de salida en el interior de la iglesia. Junto a ellos, hermanos que formaron parte de la refundación de la hermandad en el año del 75 aniversario de la corporación.

Tras colocar la tres nuevas cruces de guía en la plaza del Santísimo Cristo de la Vera Cruz, en apenas 15 minutos el capataz, Mauricio García, disponía el paso del Señor en la calle mientras sonaba la Marcha Real.

Antes, en el cortejo, representación de la Univerisdad de Cádiz y municipal en la presidencia.

Mucha penitencia tras el Señor del Parque para después llevar un largo cortejo de hermanos acompañando a María Santísima de los Desamparados. Entre ellos un grupo de más de 70 niños de monaguillos, que algunos no cumplían el año de edad, que creaban una banda sonora tierna delante de la Virgen.

Y llegó el momento de Ella, en un paso exornado con preciosas rosas blancas. Con cuidado salía a la calle y, tras la primera levantá, era el momento de que sus primeros pasos fuesen acompañados por la nueva marcha Virgen de los Desamparados, de Rafael Patrana y con arreglos de Juan Antonio Verdía.

Una cofradía con un carácter muy especial en la calle. Y es que rebosa juventud pero, a la vez, se mantienen aquellas tradiciones de los que lo refundaron hace medio siglo.

 

La primera, sin embargo, que entró en la Carrera Oficial fue la de Piedad. La hermandad con arraigo militar salía de la iglesia de Santiago para entrar en pocos minutos en la Catedral de Cádiz. El toque de silencio para la subida del Santísimo Cristo en un completo conjunto escultórico de la cofradía de Piedad lleno de detalles y de simbología. El pelícano del Amor o la calavera de la Muerte son algunas de las señales de este misterio que iba con el acompañamiento musical de la banda de la Victoria de León. Y, como tambien es tradicional, miembros del RACTA-4 que no faltaron a su cita con la cofradía.

El palio de cajón de María Santísima de las Lágrimas se disponía pocos minutos después con la marcha Virgen del Valle, la banda sonora de la cofradía  a la salida y a su regreso a Santiago. Y Ella, también acompañada por miembros del RACTA-4.

Un palio en el que destacaba el exorno floral todo con flores de cera, claveles, rosas y calas. Un trabajo ideado por Pedro Utrera y que ha sorprendido en este Martes Santo. 

También es tradición para esta cofradía la visita de la cofradía de Buena Muerte por la mañana. Y es que hay que recordar que cuando en la década de los 90 la hermandad perdió el paso debido a un temporal, la cofradía del Viernes Santo dejó su paso de misterio para la salida del Santísimo Cristo hasta que Piedad adquirió el actual.

 

En el otro extremo de la ciudad, en la plaza de San Antonio, salía la cofradía de Columna. Un cortejo que lucía mejor que nunca con todos los hábitos de hermanos renovados y sólo a la espera de que el año que viene se incorpore el cinturón de esparto.

Niños pequeños para una cofradía que va recuperando su esplendor, y veteranos con hábito para acompañar al Señor atado a la Columna que lucía sobre el paso que estrenaba una nueva fase del dorado realizado por Felisa García en su taller de Sanlúcar. 

Y tras Él, Rosario de Cádiz. Un placer escuchar de nuevo a la banda de cornetas que es considerada una de las mejores de Andalucía y que el año pasado estuvo ausente en la capital. 

Un largo cortejo de tramos de hermanos para acompañar a la Virgen de las Lágrimas aún con la resaca de la salida extraordinaria de su salida extraordinaria y de su 250 aniversario de su bendición. 

La Filarmónica de Conil tocaba durante todo el recorrido un cuidado repertorio de marchas que acompañaba a la Virgen que lució, por primera vez en la ciudad, bajo palio.

 

A pocos metros de San Antonio, en San Pablo, otra gran obra maestra de la Semana Santa de Cádiz, el Señor del Ecce Homo, de Montes de Oca. Una imagen majestuosa que luce aún más en el interior del pequeño templo de la calle Ancha en su 350 aniversario.

El Señor del manto rojo esperaba su momento de salida mientras que históricos como Paco Arenas no querían perderse este momento con el recuerdo de Isidro Sánchez, que falleció el pasado mes de febrero.

Históricos como Melchor Mateo, que tenía el placer de ver de nuevo a su hijo delante del palio de Nuestra Señora de las Angustias. El capataz, que ordenó las primeras maniobras a la cuadrilla junto a sus hijos pequeños, llevaba en su martillo un lazo rosa en solidaridad y apoyo a la lucha contra el cáncer de mama. 

La marcha Ecce Homo envolvía este rincón del centro de la ciudad. Una gran obra maestra compuesta por el gaditano Escobar para una gran cofradía de Cádiz que, además, ampliaba su escuadra romana con dos personas más.

Y es que la cofradía trabaja desde hace unos años en mejorar la disposición del cortejo en la calle y recuperar el esplendor de una corporación que fue referencia de la Semana Santa de Cádiz en el siglo pasado. 

 

La última en salir a la calle fue la cofradía de Sanidad. Elegacia hecha cofradía. Un cambio que se acentuó con el cambio de día de la cofradía de la Madrugada al Martes Santo que incrementó el número de hermanos de fila en el cortejo y de la disposición en la calle.

Gerardo Navarro ordenaba la salida del paso del Señor del Mayor Dolor mientras que la capilla musical Lignum Crucis interpretaba la marcha Sanidad, de Pulido. Bajo el sol de la tarde que empezaba a anunciar la noche del Martes Santo, comenzaba a bajar la cuesta de Santa Cruz bajo un silencio estremecedor que sólo es capaz de provocar hermandades de negro como Sanidad.

Y tras el paso de los hermanos que acompañaban a la Virgen, llegó el momento de que la Virgen de la Salud saliese a la calle bajo su sobrerio palio de cajón realizado por Alberto Florido y con la Gloria pintaba por Álvarez del Pino. Su primer trabajo para las cofradías de Cádiz y por el que el artista estará eternamente agradecido a la cofradía. Por ese motivo cada año le regala el paño de la Verónica con la Santa Faz del Señor.

Sonaba de nuevo Sanidad por la banda de Gailín, de Puerto Serrano, y de nuevo se hizo el silencio en la primera Catedral de Cádiz que mandó a construir Alfonso X.

 

En las calles no cabía un alma para disfrutar de una grandiosa tarde que regaló estampas maravillosas como el paso de Ecce Homo por Cristóbal Colón, la banda de Columna por San Francisco, la entrada de Angustias por San Agustín, el paso de El Caído por la plaza de Mina de regreso, Piedad por San Pedro o Sanidad en su regreso al Pópulo a oscuras.

 

 

 

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