Casablanca cumple 75 años

75 años han pasado ya desde que Rick Blaine (Humphrey Bogart) se despidiera de Ilsa Lund (Ingrid Bergman) en el brumoso aeropuerto de Casablanca. Este domingo, 26 de noviembre, se cumplen tres cuartos de siglo desde que la inolvidable cinta de Michael Curtiz viera la luz por primera vez en un cine de Nueva York.
"Algún día lo comprenderás. Vamos, vamos... ve con él Ilsa", le dice Bogart a una despechada Bergman a la que obliga a subir a un avión junto a su marido, Victor Laszlo (Paul Henreid). Pues después de toda una vida, setenta y cinco años han pasado, todavía hay quienes no entienden por qué Rick renunció su gran amor.

De hecho, se cuenta que el rodaje arrancó sin saber el final, sin saber si sería Rick Victor Laszlo quien se quedaría al lado de Ilsa. Es uno de tantos mitología de uno de los grandes clásicos del Séptimo Arte. Una cinta basada en la obra teatral Everybody comes to Rick's, montaje, por cierto, que no se estrenó hasta que Casablanca se convirtió en un inesperado éxito cinematográfico.
Inesperado, sí. Cuentan las crónicas de la época que en el rodaje de Casablanca todo fue bastante caótico y deslavazado. El protagonista era demasiado bajito para rodar algunas escenas, el pianista (Sam, encarnado por Dooley Wilson) no sabía tocar el piano, los documentos que eran un elemento clave en la trama -las cartas de libre tránsito- nunca existieron...

Ninguno de los productores guionistas, actores, ni siquiera el director que filmaron Casablanca en los estudios de Warner Bros. -solo las escenas del aeropuerto se rodaron en exteriores- pensaban que la cinta que se estrenó el 26 de noviembre de 1942 en el Teatro Hollywood de Nueva York ganaría tres Oscar de la Academia: mejor película, mejor director y mejor guión.

No en vano Rick era el primer personaje "romántico" -en sentido estricto- para Humphrey Bogart, cuya elección fue algo polémica. Se llegó a decir que el papel lo rechazó Ronald Reagan. Con el paso de los años Reagan se convertiría en presidente de los Estados Unidos. Bogart en leyenda.

Una leyenda que se ha intentado resucitar en forma de series de televisión, centradas en la figura de Rick y con escaso éxito de crítica y público, y secuelas cinematográficas que no han llegado a cristalizar... hasta ahora. Y es que el empeño de Cass Warner, una productora cuyo abuelo fue el co-fundador de Warner Bros. (Harry Warner) y cuyo tío participó en la producción de Casablanca estaba decidida a continuar con la historia.

De hecho, coincidiendo con el 70º aniversario del filme se conoció que Warner Bros. barajó dar luz verde a una secuela cuyo guión -escrito del puño y letra de Howard Koch, uno de los tres guionistas -junto a Julius J. Epstein y Philip G. Epstein- ya deshechó hace décadas.

Según este libreto que lleva por título 'Return to Casablanca' (Retorno a Casablanca), después de dejar Casablanca rumbo a Estados Unidos, Ilsa se da cuenta de que esta embarazada y da a luz a un niño que se cría en tierras estadounidenses. Pero Ilsa confiesa a Laszlo que el hijo no es suyo, sino de Rick, algo que su esposo acepta con resignación y decide tratar al pequeño como si fuera hijo suyo.

Cuando el niño, llamado Richard, crece se convierte en un apuesto joven con pose de tipo duro y un gran corazón que recuerda a su padre. Será entonces cuando se entere de toda la verdad y sienta enormes deseos de conocer a su padre, o al menos de saber más de él ya que sus heroicas acciones al frente de la resistencia convirtieron a Rick en una leyenda en Casablanca.
 

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