Escáner para desvelar los secretos de un reptil prehistorico

Mediante el uso de la tecnología de escaneo por tomografía computarizada (TC), se ha estudiado por primera vez un cráneo de casi un metro de largo de un ictiosaurio marino fósil gigante, encontrado en un campo agrícola británico hace más de 60 años. La investigación revela nueva información que incluye detalles de la base de cerebro que rara vez se conserva.

El fósil de casi 200 millones de años, que se encontró en 1955 en Fell Mill Farm en Warwickshire, nunca se había estudiado formalmente antes de esta investigación.

Ahora, gracias a los datos recopilados de las tomografías computarizadas, el equipo de investigación pudo reconstruir digitalmente todo el cráneo en 3D. Es la primera vez que una reconstrucción digital de un cráneo y una mandíbula de un gran reptil marino se pone a disposición para fines de investigación y para el público.

Aunque se han desenterrado miles de fósiles de ictiosaurios en el Reino Unido, este espécimen es particularmente importante e inusual porque está preservado en tres dimensiones y contiene huesos del cráneo que rara vez se exponen.

En 2014, como parte de un proyecto en el Thinktank Science Museum, Birmingham, los paleontólogos Dean Lomax, de la Universidad de Manchester, y Nigel Larkin comenzaron a estudiar el cráneo y su esqueleto incompleto por primera vez y pronto se convencieron de su importancia.

Dean, el autor principal y uno de los principales expertos en ictiososaurios del mundo, explica: "La primera vez que vi este espécimen, me sorprendió su excelente conservación.

Los ictiosaurios de esta edad (Jurásico temprano) usualmente están aplastados y la estructura original del cráneo no está preservada o está distorsionada o dañada. Por lo tanto, tener una calavera y partes del esqueleto de un ictiosaurio de esta era conservadas en tres dimensiones, y sin que ninguna roca circundante lo oculte, es algo muy especial".

El ictiososaurio fue originalmente identificado como una especie común llamada 'Ichthyosaurus communis', pero después de estudiarlo más de cerca, Dean estaba convencido de que era una especie más rara. Basándose en varias características del cráneo, lo identificó como un ejemplo de un ictiososaurio llamado 'Protoichthyosaurus prostaxalis'. Con un cráneo casi el doble de largo que cualquier otro espécimen de 'Protoichthyosaurus', este es el espécimen más grande conocido hasta ahora de la especie.

El coautor Nigel Larkin agregó: "Inicialmente, el objetivo del proyecto era limpiar y conservar el cráneo y desmantelarlo parcialmente para reconstruirlo con más precisión, listo para volver a mostrarlo en el Museo Thinktank. Pero pronto nos dimos cuenta de que los huesos individuales del cráneo estaba excepcionalmente bien conservado en tres dimensiones, mejor que en cualquier otro cráneo de ictiosaurio que habíamos visto. Además, respondían bien a la exploración por TAC, lo que nos permite capturar su forma digitalmente y ver sus detalles internos. Esto brindó una oportunidad que no se podía despreciar".

El cráneo no está del todo completo, pero hay varios huesos del cerebro (que rara vez se conservan en los ictiosaurios). Para desbloquear la información contenida en el cráneo, estos huesos fueron escaneados por micro-CT en la Universidad de Cambridge en 2015 por la experta Laura Porro, del University College en Londres.

El fósil solo preservó huesos del lado izquierdo del cerebro; sin embargo, mediante el uso de tomografías computarizadas, estos elementos se duplicaron digitalmente y se imprimieron en 3D a tamaño real para completar el caso. Finalmente, se realizó una tomografía computarizada completa del cráneo en el Royal Veterinary College (RVC) utilizando un escáner típicamente reservado para caballos y otros animales grandes.

Porro agregó: "La tomografía computarizada nos permite mirar dentro de los fósiles. En este caso, pudimos ver largos canales dentro de los huesos del cráneo que originalmente contenían vasos sanguíneos y nervios. Los escáneres también revelaron el historial de conservación de la muestra desde su descubrimiento en los años 50. Hubo varias áreas reconstruidas en yeso y arcilla, y un hueso fue modelado por expertos que solo las exploraciones revelaron que una parte era falsa.

Finalmente, existe el potencial para reconstruir digitalmente el cráneo en 3D. Esto es difícil (y arriesgado) relacionado con los huesos fósiles originales, frágiles y muy pesados; además, ahora podemos hacer que la reconstrucción 3D esté disponible gratuitamente para otros científicos y para la educación".

El uso de tecnologías modernas, como los escáneres médicos, ha revolucionado la forma en que los paleontólogos pueden estudiar y describir los fósiles.

Dean agregó: "Se ha tardado más de medio siglo en estudiar y describir este ictiosaurio, pero valió la pena esperar. Nuestro estudio no solo reveló información interesante sobre la anatomía interna del cráneo de este animal, sino que ayudará a otros paleontólogos a explorar su relación evolutiva con otros ictiosaurios".

publicidad