La ceguera de la nieve

Llegan las primeras nevadas y las estaciones de ski abren sus puertas. Al igual que en verano es preciso proteger la vista de las radiaciones del sol también lo es en invierno y los deportes de nieve ya que ésta refleja la luz solar hasta 4 veces más que el agua, la proporción de radiaciones ultravioletas aumenta un 10% cada 1000 metros de altitud.

Esta exposición produce daño no sólo a nivel de piel y mucosas, sino también en los ojos, comenta la doctora María Capote, oftalmóloga experta en retina del Servicio de Oftalmología del Hospital La Milagrosa de Madrid.

¿Qué lesiones oculares pueden producirse en la nieve?

La lesión más frecuente en la nieve es la queratitis solar o fotoqueratitis, conocida como «la ceguera de la nieve», una inflamación de la córnea, la parte transparente más externa del ojo. Sólo en dos horas de exposición a la luz solar, sin la adecuada protección, el reflejo de la nieve puede causar estas lesiones.

Hay que tener en cuenta, señala la doctora Capote que la radiación solar es acumulativa. Esta exposición prolongada conlleva un envejecimiento prematuro de los párpados y la conjuntiva, y puede acelerar la formación de cataratas, e incluso puede producir lesiones en la retina, como la Degeneración Macular asociada a la edad (DMAE).

¿Qué síntomas produce?

La fotoqueratitis da síntomas 6-12 horas después de la exposición. Suelen aparecer en los dos ojos y son más intensos cuánto mayor tiempo hayamos estado expuestos a la luz ultravioleta.

Los síntomas son:

- dolor intenso

- sensación de tener arenilla

- ojos rojos

- lagrimeo

- sensibilidad a la luz y

- disminución de agudeza visual.

Prevenir la ceguera de la nieve

La mejor forma de evitar la fotoqueratitis es la protección solar con las gafas adecuadas. Es imprescindible, usarlas independientemente de si el día está nublado o si vamos a estar más o menos tiempo.

Se debe llevar la gafa puesta todo el tiempo que estemos expuestos en la nieve a la luz solar.

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