Vivir en cavernas en la Luna

Puede que llegue un día en el que la humanidad vuelva a vivir en las cavernas. La exploración y el establecimiento de colonias en otros mundos, por ejemplo la Luna o Marte, requiere pensar cómo serán nuestros hogares más allá de la Tierra. Y una de las posibilidades que los científicos ven más plausibles es adentrarnos en las profundidades, protegidos de la radiación o los cambios extremos de temperatura en tubos de lava, como nuestros antepasados primitivos lo hacían de otros elementos en las cuevas.

El lugar que quizás podríamos llamar casa en el futuro es una gigantesca cueva de 50 kilómetros de longitud encontrada por un equipo de investigadores de la Agencia Espacial Japonesa en nuestro satélite natural. Allí, los pioneros astronautas de una futura colonia podrían resguardarse de los múltiples peligros a los que se verían expuestos en la superficie, como la fatal radiación, las bajas temperaturas o el impacto de meteoritos (en la Tierra la mayoría se queman al entrar en contacto con la atmósfera, pero en la Luna no hay).

La cueva localizada por el orbitador lunar Selene se formó por la actividad volcánica hace cerca de 3.500 millones de años y es impresionante por sus dimensiones, pero esta no es la primera vez que los investigadores localizan grandes formaciones subterráneas en la Luna. En 2009, un equipo científico anunciaba el primer hallazgo de un profundo agujero lunar. Se trataba de la entrada a un gran túnel subterráneo excavado por un antiguo río de lava. Hasta ese momento, los investigadores estaban convencidos de la existencia de una amplia red de túneles selenitas, pero nunca antes habían sido observados.

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