Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Un dolor divino

La imperfección del cuerpo somete al ser humano a pagar en vida en este “valle de lágrimas”
Manolo Sánchez
14/09/2018
Cádiz

Siendo uno de los próceres de Cádiz, Lorenzo Armengual de la Mota no tiene la consideración en la actualidad que tuvo en su tiempo. Obispo de Cádiz en 1715, este malagueño de nacimiento y gaditano de adopción, colocó la primera piedra de la Catedral Nueva. Pero sobre todo fue en la Iglesia de San Lorenzo donde consiguió transportar mediante la iconografía religiosa todo su mundo, tanto el que le rodeaba como el interior.

Lorenzo Armengual consagró una iglesia muy personal que dedicó por entero, para grandeza de su fe, a ensalzar las virtudes y los aciertos de su religiosidad.

Pero no todo va a ser la excelencia del alma. La imperfección del cuerpo somete al ser humano a pagar en vida en este “valle de lágrimas”, hasta entrar en contacto con el Altísimo.

Y eso fue algo que siempre tuvo muy presente nuestro obispo, aquejado del llamado “mal de la piedra” o lo que viene a ser, piedras en el riñón o en los conductos urinarios.

Tal como se entra en la iglesia de San Lorenzo y tal como se mira el magnífico retablo, a su derecha, encontramos un retrato de San Liborio. El que fuera segundo obispo de Le Mans y más tarde santo, está flanqueado por dos angelitos que portan una bandeja con una especie de “croquetas mu grandes”….

Nada mas lejos de eso. San Liborio es el protector contra los cálculos renales, riñones y muelas. Y mucho tuvo que dolerle a Lorenzo para que, en un templo dedicado al alma, hallase un placer cercano a lo divino en la paz de un cuerpo sin tormentos tan escatológicos.

Y es que cuando duele…

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