Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Acabar como el Rosario de la Aurora de... Espera

Es universalmente conocida la cita referida a una trifulca, e inspirada en la violencia anticlerical que los republicanos blasquistas ejercían en las ceremonias religiosas de Valencia. Un cuadro del museo de Cádiz refleja otra visión menos conocida de un suceso acaecido en un pueblo de la sierra gaditana y que proporciona una nueva perspectiva del incidente
Manolo Sánchez
28/06/2019
Cádiz

En el Museo de Cádiz se encuentra un cuadro de un pintor desconocido, al menos para el público general, que trata un suceso cotidiano de un pueblo cualquiera de nuestra Andalucía. José García Ramos es su autor y retrata un momento de la procesión del Rosario de la Aurora.

Es ese momento que retrata el que da sentido a esa expresión por la que entendemos que algo va a salir mal, o con un desenlace inesperado y catastrófico. Lo curioso es que retrata un momento que ocurrió.

Aunque José García Ramos -que era un pintor costumbrista y romántico- utiliza un fondo de la época que bien podía ser Granada o Sevilla o cualquier ciudad andaluza, en realidad este suceso ocurrió en el pueblo gaditano de Espera.

En Espera convivían dos hermandades, una la de la Vera-Cruz y otra la de las Ánimas, que no se llevaban lo bien que el ejemplo de la fe enseñaba. Medio pueblo era de una y el otro medio pueblo de otra. La rivalidad era manifiesta.

En 1749 muere un vecino de Espera que era miembro de ambas hermandades. Cuando moría alguien de una hermandad, su cruz de guía iniciaba una procesión al cementerio que acompañaba el resto de hermanos. En este caso ambas hermandades estaban destinadas a entenderse. Y no ocurrió.

Al llegar el día del Rosario de la Aurora coincidieron las dos hermandades y aquello terminó como era de esperar… No se tiene claro el detonante de la trifulca. Unos dicen que a esa hora de la madrugada coincidieron con unos reemplazos militares en estado de embriaguez que encendieron la mecha… Otros que cuando se empieza la bronca alguien tira una maceta desde una azotea que golpea a un miembro de una hermandad y desencadena la tragedia. También se habla de que un monaguillo de la procesión ventoseó de manera alarmante y sonora, seguidamente de un puntapié del sacristán que abrió la veda de los golpes..

Lo curioso es que en el siglo XIX no se decía la expresión “se armó el rosario de la Aurora”, sino que se decía “se armó el Rosario de Espera”… haciendo hincapié en la denominación de origen del hecho y del dicho.


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