Gente de Cádiz
Manoli Lemos

Alberto Agrasso, un gaditano caminando por la Paz hacia Jerusalén

La vida de esta persona, podría ser la de cualquiera de nosotros. Quién alguna vez no ha sentido la necesidad de cambiar lo que no te gusta de este mundo o de algunas personas?
Manoli Lemos
30/08/2014
Cádiz

A quien, alguna vez, no le hubiera gustado dejarlo todo, comenzar a andar sin equipaje de ningún tipo. Comenzar a caminar sin rumbo prefijado, sin prisas por llegar, sin importarte adónde vamos.

Ser tu mismo, dejar que la vida guíe tus pasos, sin miedo a nada. Sin miedo a no tener trabajo si te vas, a no poder pagar todo lo que se tiene que pagar cuando llega final de mes. Sin miedo, a si vas a tener para poder dar a tus hijos a tu familia lo que necesitan. Salir sin nada, solamente tú mismo, sin importarte si vas a tener qué comer, o donde dormir cada día.

La verdad, hay que ser muy valiente y perseguir un gran ideal sin importarte nada, para echar a andar y caminar, y dejarlo todo…. “ Caminar por la Paz “ .¡¡Como lo están leyendo!!

Les cuento la historia de un gaditano llamado Alberto Agrasso, que de pequeño sintió la llamada del sacerdocio, que después, siguió su rumbo por otros derroteros, ocupo un buen puesto en una importante compañía de seguros…etc pero siempre tuvo una luz interior especial, había algo que le llamaba irremediablemente y que él aun no sabía qué era.

También llevaba el arte de la pintura, la ilustración, la escultura por sus venas, pero siempre lo iba relegando con las obligaciones.

Sus insatisfacciones iban creciendo con el tiempo y los años… Sentía que le faltaba algo, y poco a poco, fue dejándolo todo: trabajo, familia, amigos… y se echó a los caminos en busca…

No sabía de qué, ¿de si mismo ?...

Alberto se hacía muchas preguntas y quería encontrar las respuestas a su vida,…¡¡Quería luchar por sus sueños…!!

Primeramente, sin nada más que su mochila llena de inquietudes, comenzó a andar, iniciando el Camino a Santiago de Compostela ¡¡ Y como son los caminos que nos prepara la vida, que nos prepara el Señor, él no se imaginaba todo lo que le iba a suceder a partir de este momento , ni a quien iba a conocer!!.

Por ese camino conoció a una canadiense llamada Mony Dojeiji. Cada uno iba por su lado, con sus propias búsquedas de encontrar quién sabe qué. ¿El sentido de la vida, de “sus” vidas?

Fue, en Finisterre (en el fin del mundo) donde se encontraron por primera vez (él no sabía nada de inglés, ella, nada de español). Ella, cuando lo conoció le habló de que estaba (nada más y nada menos) que preparando hacer un camino por la Paz a Jerusalén.

Quien iba a decirles que sus vidas eran prácticamente iguales, uno en Cádiz, la otra en Canadá , ella, Mony también lo tenía todo en Canadá, un buen trabajo en una gran empresa, una bonita casa , un marido del que estaba enamorada. ¡¡ Era feliz ¡! hasta que…

Hasta que su marido, le comunica, que la dejaba porque se había enamorado de otra mujer. Mony Dojeiji se hundió. ¿Por qué a mí, yo qué he hecho, qué he hecho mal, pero qué tiene que no tenga yo, si yo se lo he dado todo?

Su mundo se hundió bajo sus pies en ese mundo ideal en el que había vivido hasta ese momento, y en el que pensaba, creía, que no le faltaba nada. Fue entonces, cuando (después de pasar por médicos, psicólogos, etc) toma una determinante decisión: dejarlo, ab-so-lu-ta-men-te TO DO.

Decidió dejar, su buen trabajo, su bonita casa… y marcharse a la aventura ¿a dónde…? ¡¡Y qué importaba!!

No lo sabía, no sabía adonde iría, pero sabía, que eso era, lo que necesitaba: marcharse, romper con todo, buscar respuestas, buscar los porqués de su vida, porqué le ocurrió esto, y ¿porqué a ella?, cuando ella, hizo todo lo que decía la sociedad para ser feliz.

Su búsqueda empezó entonces, desde este punto de su vida, aunque fue al psicólogo, sentía que había algo más profundo que necesitaba llenarse. Y la búsqueda le llevó a los terrenos espirituales, a pensar en positivo, a creer rotundamente, a que eres, el creador de tu vida y no la victima de tu vida, y esta fue la clave de su vida para darse cuenta, de que para cambiar el mundo, hay que empezar cambiándote a ti misma… y así fue, como su vida poco a poco comenzó a cobrar otro sentido, su vida comenzó a cambiar.

Comenzó a cambiar su forma de pensar, quería hacer algo positivo con su vida… y sobre todo, algo en concreto por la Paz.

¡¡ Caminar por la Paz en Jerusalén ¡! 

Ese sería a partir de ahora su gran proyecto en la vida, y fue lo primero que le dijo a aquel caminante que se encontró en Finisterre, aquel español de Cádiz (sin pizca de idea de inglés, al igual que ella, ni repajolera idea de español), lo conoció tan solo un día, y ya le habló de su proyecto: “Caminar por la Paz hacia Jerusalén” y cada uno siguió su camino, se separaron sin saber si se volverían a cruzar alguna vez en sus vidas.

Se encontraron en el Camino de la Fuerza, en el Camino de Santiago.

Pasaron unos meses, y se volvieron a encontrar, en esta ocasión se unieron para hacer algo positivo por la Esperanza, por la Paz. Ella empezó el camino en Roma (el Camino del Amor ). Rompieron con el mundo anterior y la visión que tenían de las cosas cada uno por su lado y terminaron encontrándose en Finisterre (en el fin del mundo). ¡¡Pero las cosas de la vida!!, la vida los volvió a unir tres meses después en Alemania, y allí volvieron a hablar del Camino por la Paz hacia Jerusalén y entonces, fue, cuando aquel gaditano, Alberto, sintió como una llamada, sintió que tenía que hacerlo.

Un camino que empezó en Roma, aunque Mony dice que comenzó 7 años antes, justo en el momento, en el que su marido le dijo que la dejaba por otra. Gracias a esa experiencia, ella quiso saber los porqués, y empezó a ver su vida desde otra perspectiva. Ya no sería víctima, sino creadora de su propia vida.

Comenzaron su caminar (como un viaje interno a sí mismos), conocieron gentes, otros lugares, otras culturas, a entender mejor el poder de los pensamientos, de cómo creamos nuestra realidad, de cómo nuestra actitud influye en todo lo que hacemos, en todo lo que nos rodea, en nuestras metas y objetivos…

Este camino, aparte de contribuir, de ser una inspiración para otros, de un mensaje de Paz… fue también, algo que les hizo evolucionar a sí mismo, a su propia paz.

Según nos contaban en el programa de televisión “Verano en Cádiz” de Onda Cádiz, fue difícil, pero fue el camino que eligieron “El Camino por la Paz en Jerusalén” que precisamente han plasmado con todo tipo de detalles en el libro con el mismo título, un libro que ha sido premiado en varias ocasiones con importantes premios americanos.

Estuvieron 13 meses, ininterrumpidamente, “Caminando por la Paz camino de Jerusalén”, pasaron por 13 países sin ninguna incidencia digna de resaltar, ellos siempre confiaron, en que hay algo más grande que les guía y que les hace que se vuelquen en grandes causas como esta, siempre buscando el bien… y es que, todo el Universo conspira cuando se pone el corazón y te entregas con el alma…

Cuando tienes un deseo, cuando quieres algo, todo el Universo conspira para ayudarnos a conseguirlo.

Estuvieron y siguen, Caminando por la Paz, lejos de sus amigos, de sus familias… e incomprendidos. ¡Fue difícil¡ porque nadie comprendía, nadie de sus allegados entendían lo que hacían este gaditano y esta canadiense, (que por cierto, al cabo de los meses también se enamoraron y actualmente tienen una hija.)

En su caminar por la Paz, recibieron en la mayoría de las ocasiones, el apoyo de la gente desconocida, que les acogieron como hermanos sin conocerles de nada, por la mayoría de pueblos, ciudades y caminos que recorrieron, aunque también pidieron ayuda en otros momentos y le rechazaron sintiendo también la desconfianza de la gente.

Pero no tenían porque tirar la toalla, no tenían porque desconfiar, siguieron pensando que todo iba a salir bien, pasaron muchas cosas buenas… y por una mala que pasara… no podían romper todo lo bueno que habían vivido…

Camino de Amor, de Compartir, camino de Enseñanza, de Vida y sobre todo, de Amor al mundo y a los seres que nos rodean.

Pueden saber más en sus libros: “Camino por la Paz, un camino interior” ; “ “Soy Feliz” y “ La llamada “, de un gaditano: Alberto Agrasso y una canadiense Mony Dojeiji

Ellos vivieron una experiencia única desde Roma a Jerusalén por la Paz, recogieron señales por este camino de la paz y del amor. ¡5.000 Km. andando a pie, 13 meses, 13 países, pasando por lugares peligroso!! , nadie, en estos trece meses, en estos trece países intentó hacerles daño, siempre intentaron ayudarles en todo momento…

en las fundas de sus mochilas llevaban impresas con letras grandes en varios idiomas: CAMINANDO POR LA PAZ. Les paraban los coches, la gente les daban abrazos, les invitaban a sus casas, les daban comida, vino…etc.

Confiar en que no estamos solos, dejarnos guiar, seguir adelante y dejar que la magia fluya. Si no estamos en tensión sentir que no estamos solos por muy mal que estemos…

Rendirnos dejarnos influir para que la magia entre en nuestras manos, no estar a la defensiva, porque si no, no podremos sentir la magia de lo divino, del universo, de la vida… dejar que lo bueno entre en nuestras vidas, ser los creadores de todo lo que nos pase…

Si estamos en tensión, a la defensiva no podremos sentir lo bueno de la vida, la vida nos habla continuamente, tenemos que estar receptivos para escucharla, si estamos cerrados, o llenos de odios o miedos, si no nos abrimos, no podremos descubrir la magia de la Vida, del Universo ¡¡ Merece la pena intentarlo¡!

Ellos estuvieron con nosotros en el programa, ya se marcharon a Canadá, pero nos contaron que desde allí siguen viendo el programa, y que se sienten más cerca de Cádiz y de nuestra gente.

Gracias Alberto y Mony por tantas buenas vibraciones, por tanta Paz. ¡¡Ojala, también la haya alguna vez en todo el mundo y en todos los seres humanos!!


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