Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Cádiz y Santoña

Es el humor popular sencillo y sin estridencias lo que abre el camino al resto del mundo, que vive ajeno al Carnaval
Manolo Sánchez
13/09/2019
Cádiz

Subrayaba Fernando Quiñones en el prólogo de “Coros y chirigotas” de Ramón Solís la importancia de la “gracia” como elemento definitorio del Carnaval gaditano.

Ensalzaba el humor natural y la sencillez del prisma con el que el pueblo gaditano entendía su vida alejándose en su composición de un “refinado y pretendido culturalismo” que poco a poco --según observaba el autor-- iba poniéndose de moda.

El secreto era una mezcla de sencillez y simpleza que desembocaba en una máxima definitiva de la fiesta: “la ordinariez y la gracia, tan difícilmente casables, resultaban compatibles (…) y hasta extremos gratamente atroces”.

Y es reseñable esta máxima por dos conceptos: el primero la inexcusable ley de que el carnaval es alegría humor y crítica. Sin pena.

La segunda, y que hace al carnaval genuino en su ser, la exclusividad del género. Es el humor popular sencillo y sin estridencias lo que abre el camino al resto del mundo, que vive ajeno a la fiesta.

Con una base rítmica con sabor antillano se confabularon los astros, recogiendo el sentir de aquellas “canciones patrióticas” entonadas en el Doce y que resucitaron a mediados y finales del siglo XIX en forma de tangos .

Un puchero puesto a hervir y que da sus frutos en una fiesta transversal y única. Quizás sea por eso que hoy celebre Santoña --un pueblo costero de Cantabria-- sus fiestas patronales con Carnaval de Cádiz, haciendo la fiesta suya en un fluir universal de la misma, comportándose como lo que es en su pura esencia natural: Energía.

 Y ésta, ni se crea ni se destruye, si no que se transforma.


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