Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Carlos Cuarteroni

Fue uno de esos gaditanos aventureros, marino, buscador de perlas, misionero y redentor de esclavos, es el personaje de nuestra sección de este viernes
Manuel Sánchez
27/03/2015
Cádiz

Bien lo pudo haber sacado Robert L. Stevenson de una novela. Carlos Cuarteroni fue uno de esos gaditanos aventureros que dejó el Siglo XIX y cuya vida atrapa tan solo con unas solas gotas de su consumo. Marino, buscador de perlas, misionero y redentor de esclavos, es el personaje de nuestra sección de este viernes.

En la cripta de la Catedral de Cádiz están enterrados muchísimos obispos de Cádiz enterrados, no solo Manuel de Falla. Hoy traemos la apasionante historia de un aventurero gaditano del Siglo XIX que terminó siendo obispo.

En 1816 nació en Cádiz un hijo de comerciantes gaditanos que con tan solo 13 años y obligado por su padre, se hizo a la mar y empezó a ver mundo. Navegó por Oceanía, los mares del Sur, Borneo, Filipinas y demostró rápidamente una gran capacidad con lo que terminó siendo capitán de un barco. Se dedicó a buscar perlas y en uno de sus viajes se entero que un buque inglés cargado de plata, el Christine, había naufragado cerca de donde estaba. Empezó a buscarlo y lo encontró, haciéndose poseedor de una gran fortuna.

Pero en vez de retirarse a vivir bien, compró dos buques más y los utilizó para liberar esclavos de los piratas malayos y filipinos e ingresó en la Orden Tercera de los Trinitarios Redentores.

Un hombre que empezó siendo capitán de barco, buscador de perlas, redentor de cautivos, terminó siendo obispo, ya que Pío IX lo nombró Prefecto Apostólico de Borneo y Filipinas. Y dedicó su fortuna a rescatar esclavos y fundar iglesias que aún existen y llegó a ser obispo de Labuán en Borneo. Pero sintiéndose que iba a morir pronto, tuvo añoranza de su tierra y volvió a Cádiz. Llegó el 9 de Marzo de 1880 y tres días después fallecía. Se tuvo a bien enterrarlo con los obispos gaditanos en la cripta de la catedral. El ayuntamiento de Cádiz descubrió un placa en su casa natal en la Avenida Ramón de Carranza. Es la historia de un aventurero gaditano, Carlos Cuarteroni.


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