Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Confetti

Los acomodados burgueses italianos se divertían arrojándose puñados de confetti, que era un pequeño dulce hecho de almendra y azúcar
Manolo Sánchez
28/04/2017
Cádiz

De todas las reminiscencias italianas que caracterizan el Carnaval de Cádiz, sin lugar a dudas el recuerdo que conserva más sabor es el papelillo. O el confeti, que es como originariamente se ha llamado y aún se llama.

Es un lejano recuerdo de los orígenes del Carnaval y su influencia italiana. Nuestra fiesta es una manifestación cultural que recoge pedacitos de ADN de otras partes del mundo. Y cuando empezábamos a disfrutar de esta fiesta a la manera italiana, las casas burguesas, allá por el Siglo XVII y XVIII, se engalanaban para lo que se llamaban los bailes de mascaras. En ellas, los acomodados burgueses se divertían arrojándose puñados de confetti, que era un pequeño dulce hecho de almendra y azúcar. Las clases populares, menos pudientes pero a la vez imitadoras de estas convenciones, resolvieron actuar del mismo modo. Pero claro, no había dinero para tirar dulces al suelo. Así que lo que terminaron arrojándose fue el envoltorio simplemente.

Y así empezó un intercambio de diversiones carnavalescas entre la calle y el teatro que ha llegado hasta nuestros días. Hasta el punto que fue el pueblo el que conquistó espacios meramente burgueses como el Teatro Falla, convertido en un auténtico gallinero y no se escuche un suspiro en cualquier esquina para escuchar a una callejera. La cultura, como la música, es energía. Y la energía no se crea ni se destruye. Se transforma. Viva el Carnaval.

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