Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Costumbres y supersticiones gaditanas

Las supersticiones son causa natural del ser humano, cuyo origen radica en el desconocimiento o la experiencia de los tiempos tergiversada por el afán de dar una explicación a fenómenos, procesos y sus relaciones. Cádiz no esta aparte de este fenómeno y hoy planteamos una serie de supersticiones que tienen que ver con la muerte
Manuel Sánchez
14/11/2014
Cádiz

La tuberculosis fue y sigue siendo, una de las enfermedades que más muertes ha causado en la historia. Incluso después de la muerte causaba pavor. En Cádiz, cuando alguien moría de tuberculosis, una vez amortajado se le colocaba un plato sopero sobre el pecho y unas tijeras abiertas para evitar que el difunto, aun estando muerto, tuviera algún vomito de sangre.

Además, cuando había un fallecido en una casa, existía la costumbre de tapar todos los espejos y lunas con paños negros para evitar el reflejo de cualquier persona que estuviera en la casa. Una vez que salía la caja de la casa, esos crespones se quitaban.

Otra de las costumbres que existían en Cádiz, tenía que ver con las personas fallecidas que se enterraban por beneficencia, que utilizaban un ataúd multiusos. Se utilizaba para varios entierros. Una vez llegados al cementerio, como llegaban en “media sepultura” o mejor dicho enterrados en tierra y no en nichos, eran despojados del ataúd y este devuelto a la funeraria para ser reutilizado. Una costumbre que fue totalmente prohibida por insalubre.

Y otra costumbre era la de ponerle, a los cadáveres que se enterraban en tierra y sin caja, un pañuelo blanco en la cara, para evitar que la tierra le entrara en la cara y pudiera entrar en el cielo con la cara limpia. Es una reminiscencia de los antiguos griegos, que solían poner dos monedas en los parpados o en la lengua que servían como pago al barquero Caronte, para atravesar la laguna Estigia en dirección al Hades.


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