Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Desayunos con diamantes

Susana llegó hace años desde tierras ucranianas con el objetivo de labrarse un porvenir. Hoy en día está al mando del “Kambembo” en donde se ha especializado en desayunos. Su rutina diaria no le impide abstraerse de la situación bélica que vive actualmente su país
Manuel Sánchez
29/08/2014
Cádiz
Los elementos que nutren los desayunos del Kambembo

 Hay quien lo esta pensando desde que se acuesta. Se levanta, se ducha, se arregla, se va al trabajo y esta esperando a que llegue el momento solo para recoger de las cenizas esas briznas de recreo escolar que supone para un trabajador la hora del desayuno.

Solo hay que mirar las caras cuando pasan el umbral. Se suele ir en grupo, porque lo que realmente motiva es la charla. El futbol, la crisis, tu suegra… cualquier tema es bueno. Hasta los cuchicheos del trabajo se admiten si van precedidos de un trágico final para algún compañero o jefe enconado. Y a partir de ahí, un café y dos tostadas que saben a gloria, pero que realmente no son el motivo de tanta alegría.

Y en parte es porque el desayuno nos lo tomamos poco en serio en España. Su tomate y su aceite, y el que puede con jamón. Y ya los snobs tiran del zumito de naranja. Pero en el fondo, no es el desayuno lo que importa.

Susana llegó de Ucrania hace 12 años dispuesta a trabajar duro. El azar quiso que su paso no fuera precisamente un camino de rosas y cuando se quedó sola, apostó por trabajar. Trabajar duro. Y montó con lo que pudo un bar especializado en desayunos. La situación del local, el “kambembo”, no es la mas idónea para sacarle rendimiento durante todo el día y es en los desayunos donde tiene que bordarlo. Porque el resto del día, mas vale tener el bar cerrado. Pero Susana ha sabido hacerlo y hace del desayuno un paraíso.

Una trenza larga y rubia adorna un hombro sobre el que reposan dos ojos azules que sonriendo sin cesar apuntan desde el primer día los gustos del cliente. Una mesita individual que acota el espacio de recreo observa como Susana te desliza en pequeñas cazuelitas diez tipos de patés, caseros y de la tierra, que ella con gracia adorna con especias, para que los pruebes todos. Mientras no dejas de pensar como pueden brillar tanto unos dientes, Susana ha desgranado la actualidad política del país o de la ciudad en caso de que tengas ganas de discusión, el repaso que le dieron al Cádiz el domingo pasado si es que eres futbolero, o te lee la sección internacional si es que tiene inquietud por lo que le puede estar pasando a su familia en Ucrania. Eso es prensa interactiva.

Y mientras tú, absorto, analizas cómo puede ser que una persona asimile tanto la idiosincrasia de una ciudad sin perder un ápice de su genuina identidad. Como puede ser que genere sustento para una familia dando solo desayunos. Y como puede ocurrir aún, que alguien tenga que mirar las noticias esperando que no sea el día del fatal desenlace en el que un obus arrase la casa donde naciste. Susana recoge la mirada del televisor, ladea la cabeza, te mira, sonríe y espeta un “te falta el zumo” mientras aprieta los puños dentro del mandil. No se como se dirá en ruso.. pero ¡ole por ti Susana!  


publicidad