Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El barco tramposo que buscó impedir que la Casa de Contratación viniera a Cádiz

Los intereses sevillanos para que la institución viniera a la capital gaditana, motivó una estratagema poco legal del Marqués de Tous, que sin embargo no obstacularizaría que el traslado se efectuara poco después
Manolo Sánchez
9/11/2018
Cádiz

Como metrópoli que fue, rivalizó con sus vecinas por un pedazo de la tarta del comercio o riquezas y esta rivalidad se sostuvo a lo largo del tiempo hasta crear las consabidas afrentas: Cádiz- Jerez, Cádiz -Sevilla…

Esto dio pie a numerosos episodios, sobre todo en la carrera por las riquezas de las Indias y la conocida pelea por la casa de Indias. Cádiz y Sevilla se disputaron la Casa de Contratación a sabiendas del caudal de futuro que incorporaría a la ciudad la posesión de dicho emporio. Así fue como llegamos al 1717, fecha en la que la Casa de Contratación pasa de Sevilla a Cádiz. Pero esto no fue fácil.

De hecho, ambas ciudades se enfrentaron con el Rey como juez para dilucidar cuál de ellas era la más idónea para acogerla. Viendo Cádiz como Sevilla crecía, Cádiz requirió la casa argumentando que Sevilla no poseía ni una bahía para acoger la flota, que el calado de los barcos no era favorecido por el río Guadalquivir… permitiendo Felipe V el traslado de la casa a Cádiz.

Los sevillanos patalearon y pusieron en jaque los argumentos de los concejales gaditanos. El marqués de Tous, encargado de representar a Sevilla, puso en duda la tesis gaditana y se comprometió con el Rey a probar estas ideas, haciendo zarpar un barco desde Cádiz a Sevilla con una serie de consignas. Debía tener un determinado calado, salir a las 8 de la mañana, tener 120 cañones y 80 barriles llenos para ver si el Guadalquivir era navegable o no.

Los gaditanos no se fiaban. Y estuvieron vigilando desde la noche anterior, comprobando que el marqués hizo trampa y salió 5 horas antes, cuando aún todo Cádiz dormía, incumpliendo además la carga y el calado y llevando barcos guías. Los diputados gaditanos lo persiguieron comprobando las trampas del marqués y lo denunciaron al Rey, que hizo caso omiso y Sevilla consiguió la institución por un corto periodo de tiempo. Pero a los pocos años, Cádiz volvió a la carga y finalmente la Casa de Contratación recayó en nuestra ciudad por obra y gracia de Felipe V.

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