Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El Bucentaure, el herido de Trafalgar que reposa en Cádiz

El buque insignia de la marina franco–española se estrelló en 1805 contra las rocas del Castillo de San Sebastián después de la famosa batalla naval contra los ingleses
Manuel Sánchez
23/01/2016
Cádiz

En el Diario de Cádiz de 1949 aparece por primera vez una noticia que alarma en cierto sentido a los ciudadanos de la ciudad. La noticia decía que intentando recuperar y auxiliar a un mercante situado en la punta del chapitel, se encontraron los restos de un navío de época moderna y que más tarde los historiadores y algunos arqueólogos del Centro de Arqueología Subacuática de Cádiz confirmaron  que es el 'Bucentaure'. El “Bucentaure” fue el buque insignia de la Marina Franco–Española en la batalla de Trafalgar.

Ante el inminente estallido de la guerra, la Armada Francesa con el “Bucentaure” al frente puso rumbo a Cádiz para reunirse con la flota española. A bordo del “Bucentaure” se vivió una de las reuniones más tensas que se recuerdan en la previa de una gran batalla. Tanto españoles como franceses se reunían en él, ya fondeado en la Bahía de Cádiz, para decidir la estrategia a seguir. La marina francesa prácticamente se estrenaba, ya que la Revolución había sesgado los apellidos de rancio abolengo y contrastada carrera militar para dar paso a nuevos valores sin apenas experiencia ni historia en la mar.

Villeneuve arremetía contra los españoles para zarpar rápido y dar encuentro a los ingleses. Napoleón instigaba desde Paris para que así fuera. Por el contrario, Gravina, Churruca y Alcalá Galiano se postulaban más conservadores. Conocedores de la mar, del tiempo y de las mareas, preferían esperar hasta que las condiciones cambiasen y así, además, que el mal tiempo desgastase e hiciese mella en la marina inglesa, que bloqueaba el puerto de Cádiz. Los barómetros indicaban un deterioro del tiempo que dificultaría las maniobras y fondeados en la Bahía y resguardados por los baluartes estaban a salvo. El viento que soplaba era del oeste y no convenía a los aliados. No hacía falta arriesgar.

En un combate dialéctico ,en el que los marinos españoles, mucho más experimentados, tuvieron que aguantar los disparates de los franceses, saltó la chispa. Los españoles argumentaron que “el barómetro baja rápidamente” a lo que el francés Magon replicó “aquí lo único que baja rápidamente es el valor”.

No obstante se votó y se decidió no salir a la mar. Las noticias llegaron a París y Napoleón decidió sustituir a Villeneuve por Rosilly. Al enterarse del cambio, Villeneuve en un intento de recuperar el favor del mandatario francés zarpó encontrándose inevitablemente con la flota de Horatio Nelson. El resto de la historia es de sobra conocido. El desastre de Trafalgar.

Después de la batalla, el 'Bucentaure' se dirigió muy tocado, ya sin arboladura hacia el Puerto de Cádiz. Sin embargo el estado de destrucción en el que se encontraba no permitió que llegase ni siendo remolcado. Concretamente el primer impacto que tuvo al entrar en las rocas fue en el Castillo de San Sebastián donde quedó herido de muerte y prácticamente los restos fueron hundiéndose. Hace muy poco los arqueólogos de la Escuela Subacuática de Cádiz han descubierto numerosos cañones y restos de este navío que por siempre reposa ya bajo las aguas de nuestra Caleta.


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