Calle Nueva
José Joaquín León

El día de la Patrona

En Cádiz no hay festejos ni verbenas de la Virgen del Rosario, pero se le quiere dar mayor solemnidad a la procesión
José Joaquín León
7/10/2014
Cádiz

El martes 7 de octubre de 2014 puede abrir una nueva etapa en la celebración del día de la Patrona de Cádiz. Nadie discute la mucha devoción que existe a la Virgen del Rosario. Está acreditada en la historia, por haberse encomendado la ciudad a Ella en momentos de epidemias y dificultades como los que determinaron su patronazgo tras el maremoto de 1755; o por haber salido en procesiones por motivos especiales. Y fue la primera imagen mariana de Cádiz coronada canónicamente, además de ser nombrada Alcaldesa Perpetua. Pero es también una devoción que sigue viva en el presente, y que se propaga de generación en generación. Esos niños que acuden con nardos a Santo Domingo, en los primeros días de octubre, son el mejor reflejo de ese amor que sigue vivo.

Sin embargo, en Cádiz no pocas personas consideraban que la celebración del día de la Patrona pasaba un tanto desapercibida. En realidad, no ha sido así, porque nunca han faltado cientos o miles de personas en Santo Domingo, ni en las calles de la procesión, cuando llegaba el 7 de octubre. No obstante, existía una leyenda urbana de otros tiempos, según la cual los gaditanos aprovechaban la fiesta local del 7 de octubre para viajar a otras ciudades, sobre todo a Sevilla, y hacer compras en El Corte Inglés. Hoy ese planteamiento carece de sentido, y no sólo porque el primer gran almacén español tenga un centro comercial en Cádiz. Aún siendo esta festividad sólo local, asimismo atrae a personas de otros municipios de la provincia, sobre todo del entorno de la Bahía.

En general, el día 7 de octubre se viene celebrando de un modo muy significado en Cádiz. Por la mañana, con la función en Santo Domingo, tenemos un acto que es religioso, pero también cívico, ya que la alcaldesa, Teófila Martínez, renueva cada año el voto de la ciudad. Y, a continuación, las visitas al templo, y la típica presencia de grupos, dan un inequívoco ambiente festivo a la mañana.

Quizá el único aspecto mejorable que se podía objetar al Día de la Patrona sería la procesión. Todos los años acuden muchas personas a presenciarla, pero no dejaba de ser una procesión más. Con el enorme aliciente de ver a la Virgen del Rosario en las calles de Cádiz, durante algo de más de tres horas, pero sin esos momentos especiales que se observan en otras procesiones. Y todo esto sin olvidar que no hay fiestas, veladas ni verbenas relacionadas con celebración, a diferencia de lo que ocurre en las fiestas patronales de otras localidades.

Inventarse una nueva verbena por las buenas se podría hacer, pero diríamos que no existe una demanda social. Otros dirían que no viene a cuento, porque en Cádiz ya tenemos otras fiestas con más arraigo. Así que, de momento, parece una buena idea centrarse en lo que se intenta este año: dar más solemnidad a la procesión, procurando unos alicientes complementarios de su significado religioso.

En esa línea se incluye la actuación del coro de Julio Pardo, acompañado de la banda de música de Santa Ana, de Dos Hermanas, y de la banda Maestro Dueñas, de El Puerto de Santa María, que irá tras la Patrona en todo su recorrido. No es un espectáculo carnavalesco, como algunos han supuesto, porque el repertorio estará adecuado a la procesión. Y tampoco es el primer coro que canta en una procesión gaditana, pues en el barrio de La Viña, por ejemplo, se ha visto en diversas ocasiones.

Esperemos que el día de la Virgen del Rosario, en próximos años, siga ganando en solemnidad y en buena acogida, incluso incorporando nuevas ideas. Todo se hace a mayor honra de la Patrona de Cádiz.

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