Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El duque de Alburquerque, el militar que detuvo a Napoleón a las puertas de Cádiz

Llegó a Cádiz con un ejército de 10.000 hombres para defender la ciudad, pocas horas antes que los franceses la hubieran tomado, lo que habría cambiado la historia de España drasticamente
Manuel Sánchez
13/02/2016
Cádiz

Un personaje no unido por nacimiento a nuestra ciudad pero que si fue decisivo para el futuro de ella fue el Duque de Alburquerque. Proveniente de Úbeda, don José María de la Cueva llegó a Cádiz un día antes --casi horas antes-- que los franceses. Unas horas providenciales para nuestro futuro porque de lo contrario la ciudad hubiera caído rápidamente, y las famosas Cortes de Cádiz nunca se habrían realizado.

De tez blanca y rubio, dicen que con ataques de epilepsia, el duque de Alburquerque era un estratega militar de primer nivel. Después de la batalla de Ocaña, en la que el general Areizaga combatió saliendo de su refugio en Sierra Morena (algo que no tuvo que hacer nunca, si no solamente esperar en Despeñaperros) y tras la victoria de Soult, los franceses se pasearon por Andalucía. Pasaron de Jaén a Córdoba y de Córdoba a Sevilla sin ningún tipo de obstáculo. El Duque de Alburquerque se encontraba en Extremadura y al enterarse que el Mariscal Soult salía de Sevilla hacía Cádiz, tuvo una revelación casi divina, una inspiración militar de primera magnitud y se dirigió inmediatamente y a marchas forzadas y se presentó en Cádiz en muy pocos días con su Ejercito, llegando horas antes que los franceses.

En Cádiz no había tropas. Y el duque llega a San Fernando con 10.000 hombres mal alimentados y pertrechados, pero fue recibido con vítores, arcos del triunfo y loas y alabanzas. Inmediatamente  cambió el sistema de defensa de la ciudad, que estaba pensado para una defensa marítima pero no terrestre. Así posicionó las baterías defensivas de San Fernando y alentó al pueblo gaditano de tal forma que éste, en masa, salió a ayudar al ejercito en la construcción del Fuerte de la Cortadura.

Pero como una historia de guerra que es, esta siempre deja alguna herida. De carácter altivo y tratando al resto con el desdén y la superioridad que su rango y linaje permitían, las desavenencias entre los comerciantes de la ciudad, la Junta de Cádiz y el duque no se hicieron esperar y provocaron que la relación terminase fatídicamente. Dado su poder, llegaron a conseguir que el duque abandonará Cádiz para ser embajador de España en Londres, sucediendo a Apodaca. La Junta de Cádiz lo tildó de perturbador de la Patria. Y publicaron una carta que llegó hasta Londres haciéndose pública en un diario.  Y esta fue la herida mortal que acabó con el Duque. Entró en una depresión, que lindaba con un estado de locura, que lo llevó a la muerte.

Hay figuras de la historia a las que Cádiz no ha reconocido en la medida que se merecen y una de ellas es el Duque de Alburquerque.

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