Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El héroe gaditano que cayó ante los franceses defendiendo Badajoz

Rafael Menacho y Tutlló nació en Cádiz en 1766 pero lo realmente importante es dónde y cómo murió. Lo hizo como un valiente, ya que eso es lo que representa para la ciudad extremeña, de la que fue defensor y dónde una calle, un teatro, un campamento militar y varios bustos así lo recuerdan
OCádizDigital
30/09/2016
Cádiz

La guerra contra el francés situó a Cádiz como baluarte defensivo donde se refugió toda España. Desde la nobleza, la burguesía adinerada, y todo hijo de vecino que tuviera los arrestos necesarios para entrar en la ciudad encontró tras sus muros la tranquilidad de un asedio incapaz por tierra y el beneplácito de un mar sin limites en el que nadábamos en la abundancia. Parece que el gaditano transitó entre las bombas que tiraban los fanfarrones con socarronería y tranquilidad. Pero eso fue para los que se quedaron. Muchos gaditanos entendieron que la lucha seguía y había que librarla fuera de sus murallas. Hoy hablamos del general Rafael Menacho.

Rafael Menacho y Tutlló nació en Cádiz en 1766 pero lo realmente importante es dónde y cómo murió. Lo hizo como un héroe, ya que eso es lo que representa este gaditano para la ciudad de Badajoz, de la que fue defensor y dónde una calle, un teatro, un campamento militar y varios bustos así lo recuerdan.

Se atrincheró en la ciudad ante la presencia francesa, que tenía su cuartel en Olivenza. Y desde Badajoz incluso se atrevió a realizar varias incursiones fuera de la ciudad para hostigar a las tropas enemigos. Pero el asalto a la plaza era inevitable y Menacho lo sabía. Así que pronto se apostilló en ella y concibió un plan defensivo para rechazar las hordas galas. Revisando el estado de las trincheras y murallas, un fuego de artillería que pretendía barrer el campo mediante lo alcanzó en forma de metralla. Le perforó el estomago y solo duró para lamentarse de la angustia por no poder hacer más por la patria.

Hasta sus propios enemigos, en las memorias del asedio, reconocen tanto sus méritos como la influencia que tuvo su pérdida para la caída de la ciudad:

"El General español Menacho, dueño de una actividad y terquedad heroicas, que desde el comienzo del asedio se mostraba digno de seguir las huellas de los más célebres gobernadores que la historia recuerda, fue muerto por un impacto de bala de cañón en el momento en que se asomaba a las murallas para evaluar el efecto de la salida. Su muerte se conoció enseguida y sumergió a la guarnición y los habitantes en el dolor y el espanto. Para los aliados fue vista como la causa principal que aceleró la rendición de la plaza de Badajoz” como recuerda el general Lamare en la Relación de sitios y defensas de Olivenza y Badajoz en 1821.

Sin su presencia la ciudad aguantó un par de días antes del asalto final. Su cuerpo se incineró y se guardó sin datos para no favorecer las represalias y profanaciones comunes a estos momentos. Sus restos descansan en su mausoleo en el claustro de la Catedral de Badajoz. Le fueron rendidos honores militares y sepultados en la catedral pacense, conservándose en el Museo del Ejército su calzón con un amplio boquete producido por el proyectil que le causó la muerte, y su bicornio. Cádiz lo recuerda con una calle.

 

publicidad

ocadizdigital.es
Twitter Facebook Youtube Google+