Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El monje pirata que surcó los mares de Cádiz

José Díaz Pimienta alternó la vocación de forajido sobre las aguas con la religiosa para acabar ajusticiado por la Inquisición
Manuel Sánchez
27/07/2018
Cádiz

En una tierra libre y abierta al mar como era el Cádiz del siglo XVIII, la piratería y las órdenes religiosas eran dos alternativas ante una vida difícil. Una manera de llenar la barriga y dormir caliente, aunque en el océano te jugaras la vida. Una muestra de ambas alternativas fue la vida de José Díaz Pimienta, el monje pirata.

Primeramente fue la vocación religiosa, aunque parece que la abrazó con desgana como modo de sobrevivir. Hijo de un vasco y una cubana, José rápidamente entendió que con los hábitos capeaba el temporal un rato, pero era el mar lo que colmaba sus aspiraciones.

Curiosamente se hace mano derecha del Padre Procurador General de la Redención, o lo que es lo mismo, una especie de mediador para liberar a los cautivos de los piratas, con la misión de llevar grandes sumas para pagar rescates.

La sangre le hervía en las venas. El olor a mar en la cubierta y los labios mojados por el salitre hicieron el resto. Robó todo el dinero y se hizo a la mar como un pirata, gastándose la fortuna rápidamente como así consta en su acta de enjuiciamiento por la Inquisición, en “vicios y maldades”. Esos fueron los delitos penales, porque entre los religiosos cometió uno, pero muy grande: se hizo judío.

Este monje pirata se entregó a una vida de desenfreno y criminalidad, por los mares de Cádiz, que le llevó a ser encarcelado en la prisión de la ciudad, desde donde se escapó para pedir asilo en el monasterio de los Cartujos de Jerez, tras recuperar nuevamente su fe religiosa.

Su recuperada condición no frenó su carácter combativo y desafiante, que le llevó a escribir un libro sobre las raíces judías de Jesús con críticas a la Iglesia incluida. Un terreno peligroso en la época que le llevó de nuevo a ser encarcelado. La Inquisición lo condenó por ello, y fue ajusticiado un 25 de julio de 1720.

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