Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El monstruo gaditano

La escatología como método de agresión es universal y atemporal. En Cádiz tenemos un ejemplo magnífico de ello en uno de los acontecimientos de los que se siente mas orgulloso este pueblo: La Constitución de Cádiz
Manuel Sánchez
21/11/2014
Cádiz

Dos años después del aniversario de La Pepa, la Constitución de Cádiz sigue dando que hablar. Se tiene la creencia de que todo lo que rodeo la Constitución y su nacimiento fue de un romanticismo exacerbado: asedios, luchas y bandos y el nacimiento de una nueva era. Pero no fue así del todo. Hubo mucha discordia en su nacimiento y eran bastantes los que no veían con buenos ojos una Constitución que prácticamente la traía de la mano el demonio.

No fue un camino de rosas y hubo muchos que la denostaban. Algunos por perder sus privilegios, ya fueran particulares o territoriales, algunos hispanoamericanos que no veían recogidas sus aspiraciones de independencia, otros por ser defensores de la monarquía absolutista… Hubo quién la tuvo que firmar a la fuerza prácticamente. Incluso dio problemas con la Santa Sede, porque a pesar de que la Constitución había suprimido el Tribunal de la Santa Inquisición, en las parroquias no se leía este artículo de la Constitución.

En definitiva, tuvo demasiados detractores. Así pues, fue llamada - "El monstruo gaditano" - por algún periódico de la época, con la caricatura incluida. Se trataba de una especie de monstruo con cuerpo y patas de cabra, cabeza de hombre, cola de león, con la esfera de la tierra sobre la espalda y dos personas encima de ella, que pisoteaba los derechos reales y eclesiásticos y que defecaba sobre la Constitución. Llevaba en la mano una bolsa de dinero mientras varios soldados absolutistas están pegándole tiros. La imagen guarda una relación formal muy estrecha con un grabado realizado por un desconocido grabador holandés o flamenco titulado El Papa sentado sobre la Bestia de siete cabezas en Roma (1643), que ilustra la propaganda contra la jerarquía católica, en donde el monstruo defeca sobre reliquias que recogen frailes y potentados.

En definitiva, la escatología como método de agresión, algo que pervive hasta nuestros días y de lo que esta vez, estamos orgullosos de que no sea un particularidad eminentemente gaditana.


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