Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El nombre de Heracles

Varias tradiciones antiguas sostienen que este nombre proviene de la conjunción de dos palabras. Una sería Kleos (gloria) y Hera, a la sazón Diosa de la Tierra y esposa de Zeus. Pero otra tradición inserta dentro de los cultos píticos asegura que el nombre de Hércules no le es dado por ser la gloria de Hera
Manuel Sánchez
25/11/2016
Cádiz

Si acudiésemos a la imagen y su representación en los pobladores de aquella época, Hércules sería más o menos lo que hoy entenderíamos por un héroe de cómic. Algo más cercano al Capitán América que otra cosa.

Sin embargo toda la tradición mitológica presenta a un héroe que se desvive por socorrer a la Humanidad. Por eso esa tradición hace un juego etimológico de esa palabra y desvía el significado proveniente de Hera (mujer de Zeus) por Éra (Humanidad o el conjunto de todos los seres humanos). De esta tesitura resulta ser Aristóteles directo partícipe al ser él quién se posiciona en contra de la tradición plurisecular (Hesíodo, como “primus inter pares” de esta corriente de pensamiento escrito), tal y como recoge Claudio Eliano en sus Historias Curiosas.

Sin querer entrar en consideraciones de tipo polémico sobre la razonabilidad de entrar en debates eugráficos en la limitada extensión de un artículo que ha de huir sobre confrontaciones doctrinales de tipo semántico, resulta forzoso, no obstante, admitir un mayor viso de credibilidad a la postura aristotélica frente a la férrea posición de las mitologías de corte tradicional que incluyen la nomenclatura del semidiós como rendido homenaje a la furibunda, y con razón, celosa esposa del Padre de todos los Dioses. No se puede dejar de lado que Hera, celosa como decimos de los amoríos de Zeus con Alcmena (la madre mortal de Heracles) intentó acabar con el héroe bebé escondiendo en la cuna del tierno infante dos serpientes venenosas, las cuales el futuro servidor de la humanidad mató jugando con ellas.

Por lo tanto, evadiendo el mito de que a los Dioses todo les está permitido, apostemos por la versión del preceptor de Alejandro Magno y celebremos con regocijo que el Fundador de Gades llevó su nombre como alabanza de su espíritu heroico en beneficio de toda la humanidad y no como loa a una Diosa despechada.

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