Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El origen de las castañuelas en las bailarinas de Gades

Unas mujeres excepcionales que oficiaban con sus bailes y danzas en los misterios de Astarté reconocidas en todos los rincones del imperio, y que introdujeron las castañuelas, ya que se servían de las conchas marinas para acompasar sus movimientos y heredadas por nuestras artistas flamencas
Manuel Sánchez
27/05/2016
Cádiz

Edere lascivos ad Baetica crusmata gestus/Et Gaditania ludere docta modis»

«Con lascivos movimientos que se estilaban en Cádiz / bailaba al son de la bética castañuela»

Así hablaba el poeta latino Marcial sobre la que podría ser la primera artista gaditana reconocida mundialmente (o en lo que entonces se reconocía el mundo), la divina Thelethusa.

Hispania aportó al mundo romano emperadores, batallas reconocidas en nuestro suelo, alimentos básicos para su sustento, levas continuadas y un absoluto reconocimiento y fidelidad. Pero el mundo artístico también hizo su agosto.

Reconocidas por sus bailes y músicas, las Puellae Gaditanae fundieron religión y lascivia en un solo momento. No eran ni mucho menos meretrices. Tampoco se puede afirmar que no hubiera alguna que quisiese medrar a base de ello. Pero sí eran básicamente, y en origen, unas bailarinas excepcionales que oficiaban con sus bailes y danzas en los misterios de Astarté. Esta era una religión de índole claramente oriental y sus fastos solían ser sugerentes y reverberantes. Un auténtico espectáculo para los sentidos que incluían música, bailes, puesta en escena e instrumentos.

Y es que hablando de instrumentos, otro de los elementos que exportamos al mundo romano fue precisamente la Baetica crusmata, hoy llamados crótalos y castañuelas. Se dice que las puellae utilizaban conchas marinas para ello. Un elemento que sobrevive en nuestros días en las manos en las manos de nuestras jóvenes flamencas.

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