Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

El saco de Cádiz

El 13 de junio de 1596 una flota de unos 150 ó 160 barcos angloholandeses al mando del conde de Essex arrasó la ciudad en una acción en que los asaltantes alcanzaron con facilidad las murallas subiendo por las dunas que se agolpaban junto a las fortificaciones, en unos de los mayores despropósitos defensivos de la historia militar en el ataque a una urbe
Manuel Sánchez
28/07/2017
Cádiz

Éramos la primera potencia mundial. Además, en 1580 nos habíamos anexionado Portugal y su Imperio. El protestantismo nos hacía enemigos íntimos de Inglaterra, que apoyaba abiertamente las luchas protestantes en Flandes y a un pretendiente al trono de Portugal, Don Antonio, que ponía en jaque al Imperio en el que nunca se ponía el sol.

En 1587 el mismísimo Drake nos ataca en la propia Bahía de Cádiz, al igual que pretendía la Armada Invencible en la propia Inglaterra. En Abril de 1596 los españoles toman Calais, en el norte de Francia, con la idea de tener un puerto base próximo a Inglaterra desde donde poder atacarla y ocuparla. Isabel sabía del peligro que corría y decide asestar un golpe certero en el corazón de España. Un golpe que parase cualquier tipo de agresión a Inglaterra. Hay que saquear y destruir Cádiz.

Desde Plymouth parte el 13 de Junio de 1596 una flota de unos 150 o 160 barcos angloholandeses. Frente a Lagos en Portugal son divisados y se manda noticia a Sevilla. Pero nadie acude en ayuda de Cádiz, cuyo objetivo parecía claro para los ingleses.

El domingo 30 de Junio aparecen frente a las costas gaditanas. Ocupaban un línea de 10 kilómetros de ancho. Llegan refuerzos de los pueblos aledaños, pero son soldados bisoños y sin experiencia. En el mar, los pocos barcos españoles hacen una línea defensiva entre La Cabezuela y Puntales, el paso más estrecho, pero no pueden contener al inglés. Se abre fuego. Parecía que el cielo se iba a caer.

Desembarcan en la zona de Lacave hoy día, entonces playa. Una horda de españoles bien dispuestos y mal dirigidos intentan cortar el desembarco, pero se vuelven a la ciudad repelidos. Nadie les abre las puertas. Subiéndose de pie a los caballos pueden saltar el muro. Así eran nuestras defensas. Los ingleses no encuentran obstáculos. Se empieza la lucha casa a casa y calle a calle.

Los ingleses plantan un cañón en el Ayuntamiento y la corporación cede. Cádiz se rinde excepto los vizcaínos que aguantan un día más en San Felipe. Los ingleses se portan hasta el asombro. Beben como cosacos pero el Conde de Essex prohibió, bajo pena de muerte, tocar a mujeres y niños y entrar en casas sin su permiso.

Controlada la ciudad, reúnen a los mas notables de la ciudad. Como no tienen dinero para el rescate, Essex captura a los notables hasta que no paguen por ellos y los lleva a Inglaterra. Al resto lo expulsan de la ciudad. Mientras, a Cádiz no llegan refuerzos. Profanan a la Virgen de la Candelaria y la tiran a un pozo, a la del Rosario la arrastran convirtiéndola en la Vulnerata, disparan a la Virgen del Pópulo, acuchillan un cuadro de la Santísima Trinidad en la Iglesia de Santiago….

El 8 de Julio tienen un reunión para decidir el futuro de Cádiz. Hay quien apuesta por arrasarla y quien dice que debe pasar a la corona inglesa. Se hace caso a las órdenes de Londres y se decide abandonar la ciudad a su suerte previo saqueo y la quema. El domingo 11 de Julio arde Cádiz y no cesa hasta el miércoles. Son días de fiesta para el inglés, que zarpa al regreso. Y cuando sale el inglés, llega el Duque de Medina Sidonia al rescate…. Todo un despropósito. Las malas lenguas presumen que el de Essex saltó la muralla apoyando los pies en las manos de un soldado a la voz de “Sire…” por la arena acolmatada del levante, que había provocado una duna .La frase de Cristóbal de Rojas al respecto del estado de nuestras murallas lo resume todo : "Certifico a V.M. que aunque fueran negros de Guinea, no tuvieran la muralla por la parte en que entró el enemigo de tal forma edificada, porque estaba fortificada al revés". Todo un despropósito para Cádiz desde que salieron los Ingleses de Plymouth.

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