Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Estebanico, el primer africano que pisó América

Procedente de Marruecos, llegó al Nuevo Mundo con el jerezano Álvar Núñez Cabeza de Vaca, con quien logró culminar la hazaña, junto con otros tres supervivientes, de cubrir un recorrido de mas de 4000 kilómetros por el actual sudoeste de los EEUU hasta llegar a la Ciudad de México en 1536
Manuel Sánchez
23/06/2017
Cádiz

Hoy hablaremos de un expedicionario por obligación que se convirtió en el primer africano que puso los pies en el nuevo continente americano. Un esclavo que se convirtió por el azar en expedicionario y descubridor y que causó gran impacto entre los nativos americanos. Hoy hablamos de Estebanico, el primer “negro” de América.

De una de las expediciones más desastrosas que España programó para el descubrimiento del Nuevo Mundo, la de Pánfilo de Narváez, nació uno de los relatos épicos más imponentes que nuestra historia ofrece. Y es que en el año 1528, cerca de Galveston, naufragó a causa de una tormenta tropical la expedición de Pánfilo de Narváez.

De ese naufragio sobrevivieron 4 hombres: Álvar Núñez Cabeza de Vaca, Alonso del Castillo Maldonado, Andrés Dorantes de Carranza y Estebanico iniciando una ruta que les llevaría a deambular por el actual sudoeste de los EEUU hasta llegar a la Ciudad de México en 1536 con más de 4000 km a sus espaldas.

En su libro “Naufragios”, Cabeza de Vaca recoge lo que son las primeras impresiones etnográficas, geográficas y costumbristas de la presente Norteamérica y México. En ella relatan como sortearon a tribus caníbales sobreviviendo como chamanes gracias a los conocimientos médicos, que los convirtieron en unos curanderos de fama acreditada. Y con ellos Estebanico, al que llamaban “el Negro” o “el Moro”.

Natural de Azamor, en la costa marroquí, seguramente fue un pescador al que unos esclavistas lo capturaron trasladándolo al otro confín del mundo. Fueron los primeros europeos y el primer africano en poner los pies en ese mundo.

Fue en 1536 cuando estos expedicionarios se encuentran con una expedición esclavista. En ese momento Dorantes Carranza, propietario de Estebanico, decide volverse a España y Antonio de Mendoza se hace propietario de él, decidiendo volver a las aventuras, esta vez junto con Fray Marcos de Niza, en busca de la ciudad dorada de Cíbola. En una misión que le encomiendan a Estebanico en la que tiene que entablar conversaciones con unos belicosos nativos, es cuando se le pierde la pista.

Se entiende que Estebanico ya estaría harto de ver rodar el azar alrededor de su vida. Unos dicen que preparó su marcha junto a una bella nativa, otros que fue muerto ensartado por flechas indias… Hay que incluso sugiere que terminó sus días con la pacifica tribu de los Hopis como chamán estrella. Quién sabe… lo que nadie le podrá quitar nunca es el privilegio de ser el primer africano que vio con sus propios ojos el paraiso.

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