Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

La batalla internacional de 1702 que fue testigo la Bahía de Cádiz

La sucesión a la Corona española provocó un enfrentamiento a escala mundial. Un combate en el que los Borbones y los Austria pelearían por apoderarse del imperio en el que nunca se ponía el sol
Manolo Sánchez
16/03/2018
Cádiz

Cuando los historiadores hablan de la Primera Guerra Mundial como el primer enfrentamiento en el que la batalla se desarrolla a lo largo del mapamundi, tienden a olvidar que dos siglos antes, la sucesión a la Corona española provocó un enfrentamiento a escala mundial. Un combate en el que los Borbones y los Austria pelearían por apoderarse del imperio en el que nunca se ponía el sol.

Y esa pelea también tuvo su escenario en Cádiz. El 23 de agosto de 1702 una barcaza situada en la bocana de la bahía daba los cañonazos oportunos y enarbolaba la bandera roja que anunciaba la inminente invasión. Holandeses e ingleses vieron la oportunidad de mermar el poderío español aliándose además en contra de su enemigo natural, Francia. Así, una flota de 25.000 hombres se presentó por sorpresa en la Bahía a instancias de un plan diseñado por el Almirante de Castilla y el Príncipe de Darmstadt que fue presentado a los ingleses como la incursión que otorgaría un puerto clave para la guerra en el Mediterráneo, a la par de hostigar desde allí la flota de Indias.

Tanto ataque a Cádiz por los ingleses ya resultaba conocido y los gaditanos, aunque con solo 500 hombres, se defendieron de una manera eficaz contra 80 buques que transportaban unos 25.000 hombres. Pero la ciudad ya presentaba el aspecto que conocemos hoy. Fuertemente amurallada y abaluartada, y con el apoyo desde el otro lado de la bahía, el acceso al interior fue repelido por una pocas barcazas y los cañones de los baluartes.

Los ingleses, al mando de George Rooke, inician el desembarco en Rota y El Puerto con la intención no solo de tomar las ciudades, sino también con la de convencer a los pueblos para su adhesión a la causa y a la casa de los Austrias.

Pero en toda guerra en la que se mezclen ingleses y vino de nuestra tierra es difícil predecir el resultado. Y los ingleses encontraron en El Puerto todo el tonelaje necesario para llenar sus barrigas. Rápidamente empezó el pillaje, los asesinatos, la violaciones de monjas y las vejaciones religiosas. Y lo que era una disputa política se convirtió en una guerra de religiones: Católicos contra protestantes. Esto hizo imposible que Andalucía se sublevara contra Felipe V como tenían pensado los austracistas.

Después de un mes sin conseguir entrar en la Bahía y creyendo que Cádiz estaba mejor defendida de lo que lo estaba, deciden marchar en busca de la Flota de Indias, que había variado su rumbo hacia Vigo, donde le dieron encuentro.

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