Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

La dama de azul

En el museo de Cádiz se puede visitar el famoso cuadro de Zuloaga de Micaela Aramburu quien pertenecía a una culta familia de banqueros gaditanos de gran influencia anglo-francesa. La obra fue resultado de un arduo camino en la que estuvo involucrado el genio de la música gaditano, Manuel de Falla
OCádizDigital
19/07/2019
Cádiz

De Micaela Aramburu encontramos un cuadro maravilloso en el museo, que tiene una reproducción en la casa museo de Manuel de Falla en Granada. En esa reproducción se puede leer una dedicatoria que dice : “A Manuel de Falla, el más ilustre de nuestros paisanos. Micaela Aramburu”

Que tiene que ver Manuel de Falla en esta historia y en este cuadro de Micaela Aramburu?

Micaela Aramburu era una niña bien de Cádiz, hija de una familia poderosa de banqueros y bodegueros. Una ascendencia culta y relacionada con el arte que vivía en la calle Ancha. Ella recibió una herencia procedente de su madrina e invierte parte en arte, por lo que intenta que le pinte un retrato el mejor artista del momento. Y este no era otro que Ignacio Zuloaga.

Zuloaga era un artista de prestigio y no aceptaba a todo el mundo. Así que Micaela habla con su madrina (otros dicen que con su madre) que era íntima amiga de la hermana de Manuel de Falla, el cual está en Granada. Así Manuel de Falla intercede y le escribe para que la pinte. Zuloaga cede finalmente y le pide que le mande una fotografía.

Cuando Zuloaga ve la fotografía entiende que con ella no puede captar su esencia y se niega pintarla si no es con ella presente en París. Micaela hace las maletas y se va a la capital francesa un mes a posar y de paso a conocer allí a la crema de la intelectualidad europea.

En principio el retrato iba a tener como fondo la ciudad de Cádiz, desde la que emergía enhiesta la figura lozana de Micaela. Pero Zuloaga recibió por aquella época la crítica del universal Manet que le acusó a Zuloaga de no saber pintar los azules. Esta era una observación de estilo, porque lo que le estaba diciendo es que era un pintor del siglo XIX no adaptado a los nuevos modernismos, por lo que el pintor vasco decide poner un fondo abstracto y crear el retrato con una base predominantemente azul.

Cuando acaba el retrato Zuloaga contempla el buen resultado e intenta quedarse con el cuadro. Micaela se niega y se lo trae para su casa gaditana. Zuloaga visitó en numerosas ocasiones Cádiz para visitar a la familia y contemplar su obra.

Este retrato llega en 2003 al Museo de Cádiz, cuando los hermanos de Micaela deciden donarlo para que todos los gaditanos lo disfruten.

 


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