Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

La floreciente Yazirat-Qadis

El descubrimiento de los restos de varias casas en la calle Barrocal refuerzan la idea de que la antigua Cádiz de la época musulmana no era tan decadente como se pensaba, sino que fue enclave estratégico para el comercio con el norte de Europa y la África ignota
Manolo Sánchez
22/03/2019
Cádiz

Los culpables, como siempre, fueron los ingleses. En su asalto a la ciudad en 1596 destruyeron toda la información existente sobre Cádiz y sus habitantes, a partir de lo cual se generó un vacío existencial entre la opulenta Gades, de las que todos tenían noticia, y el Cádiz del siglo XVII. Es cierto que la Edad Media sumergió al mundo en la penumbra de la falta de su propio conocimiento, y que lo que sabemos de nuestra ciudad, por autores latinos de todo el mundo conocido, no se dio tan prolíficamente en la época medieval. Pero eso no quiere decir que Yazirat- Qadis no existiese o fuese, como dijo algún letrado, un “villorrio de pescadores".

Sería lógico pensar que una ciudad que debía su importancia, entre otras cosas, a su excepcional situación geo-estratégica, mantuvo durante los tiempos posteriores a su esplendor esa misma importancia, debido a que su situación era la misma.

Se tiende a pensar que cuando los musulmanes caen por estas tierras, el comercio desaparece porque no es consustancial con la media luna. Y eso no es cierto.

Los primeros años de la conquista son esplendorosos y aportan luz a la penumbra cristiana. Y por supuesto que en esa luz y trasvase de ideas, también estaban los productos. El historiador Daniel Ríos Toledano ha logrado demostrar como hasta épocas recientes antes de la reconquista de la ciudad, los genoveses ya estaban instalados en ella y con un fluido comercio con Qadis, que seguía siendo un enclave estratégico para el comercio con el norte de Europa y la África ignota.

El descubrimiento de los restos de varias casas en la calle Barrocal aportan más fuerza a estas ideas. En lo que se creía que era un arrabal y vertedero por su cercanía a la costa (entrada del canal Bahía Caleta), resulta que vivía gente en casas bien estructuradas. Luego el pueblo se habría salido del perímetro que delimitaban sus murallas para vivir fuera de esa seguridad porque no se cabía dentro. Eso no casa con la idea de que esto fuera un “villorrio de pescadores”.

Sería conveniente empezar a pensar que no hay tantos altibajos en nuestra historia y que el destino de ésta (si no se puede crear un futuro más prometedor que éste que tenemos) es vivir del esplendoroso pasado que tuvimos, en todas sus épocas.

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