Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

La tertulia de Cádiz que le fue prohibida la entrada a Lord Byron

El universal escritor romántico inglés no reunía los requisitos para formar parte de este encuentro en una ciudad que destacaba por su alto nivel cultural y sus franqueables límites morales
Manuel Sánchez
4/03/2017
Cádiz
Lord Byron

De las numerosas citas históricas que tiene Cádiz, es muy conocida la época en la que eran famosas su tertulias. En una ciudad que destacaba por su alto nivel cultural y sus franqueables límites morales, en los que todo se podía discutir, las tertulias gaditanas sobresalían como faros de luz y previas de las sesiones de las Cortes que darían la primera Constitución española.

Pero lo que no queda tan claro es en sí el origen de la palabra tertulia. Ya a mediados del siglo XVIII se la reconoce como la “reunión de hombres honestos para conversación y otras diversiones honestas”. Pero parece que esta palabra se originó en España en el tiempo de Felipe V, cuando estaba de moda leer y discutir las obras de Tertuliano, un padre de la iglesia. Se dice que sus sermones eran 3 veces mejores que los de Marco Tulio Ciceron, y por eso lo llamaban Ter Tulio.

Tertuliano escribió una obra llamada De Spectaculis. En ella se daban argumentos sobrados para oponerse a las comedias, que fueron recogidos por los tertulianos que en el siglo XVII asistían a el nacimiento del género que Lope guionizó en su Arte Nuevo de hacer Comedias. De hecho en 1676 ya se define como “aposento alto que en los corrales de comedias de Madrid congregaba a los espectadores mas cultos”. Y en 1664 ya se habla de “asiento de los tertulianos” en los corrales de comedias. Esta acepción teatral aún se usa en Argentina y Uruguay.

Parece ser que de estas reuniones con el fin de analizar y criticar las obras teatrales constituidas por hombres leidos, se dio paso a la acepción de reunión de hombres en firmal y educada discusión culta. Y es lo que nos legó en Cádiz las famosas y selectas reuniones. De su alto nivel nos queda la anécdota de cómo hasta a Lord Byron se le impidió la entrada en una de ellas, por no cumplir con los requisitos fundamentales.  

publicidad