Calle Nueva
José Joaquín León

Las playas en otoño

Tranquilas, a veces casi solitarias, las playas gaditanas ofrecen un escenario diferente tras el verano
José Joaquín León
30/09/2014
Cádiz

En los tiempos de las viejas casetas de madera, la temporada de playa en Cádiz duraba hasta el 30 de septiembre. Ahora te puedes enjuagar los pies, o beber agua en algunas fuentes durante todo el año, lo que contribuye a aprovechar los días tibios de otoño, que son ideales, pues ya se sabe que en Cádiz nunca hace frío, ni siquiera en invierno, tan sólo humedad. Ya quisieran en Burgos una temperatura así. Lo curioso es que miles de gaditanos, desde finales de agosto, dejan de ir a las playas, y ya no regresan hasta la primavera del año siguiente, cuando vuelven a tomar el sol, con las primeras calores. Sin embargo, las playas en otoño son muy recomendables; eso sí, en las justas dosis.

En Cádiz hay quien alardea de bañarse todos los días del año, incluso en  invierno. Cuentan ciertas leyendas urbanas de otros tiempos que uno de ellos fue Fermín Salvochea. Pero no es lo más común. A partir de septiembre entramos, oficialmente, en lo que se conoce como temporada media de playas. Pero una vez que han llegado las primeras lluvias y empieza octubre, estamos en modo otoño. Excepto que disfrutemos unos días de calor excepcionales (que, probablemente, habrá algunos), en octubre la mayoría de los gaditanos están ya cansados de las playas. No del paseo, que es diferente, y ofrece alternativas muy aprovechadas, para el deporte o el ocio, sino para el bronceado puro y duro, para las sombrillas, para las toallas en la arena y demás. Ya no es verano, y se nota.

En otros tiempos, el final de septiembre en la playa de la Victoria solía ser patético. No se sabe por qué, era frecuente que aparecieran mareas de coeficientes altos y oleajes bravíos, que llegaban hasta los límites de las casetas de mampostería, y en ocasiones destrozaban las casetas de madera. Quienes se confiaran, se arriesgaban a quedarse sin lo que guardaran dentro de esas casetas, que en bastantes casos funcionaban como mini chalés. De modo que los usuarios debían desalojarlas con cierta previsión, antes del día 30, cuando oficialmente terminaba la temporada.

Es mejor el sistema de ahora. Fue un acierto, en su momento, cargarse el sistema de casetas, con el pretexto de que se democratizaba la playa. Ahora se va y se viene con lo puesto, aunque no falten quienes hacen verdaderas mudanzas los domingos y fiestas de guardar. Pero eso sólo ocurre en verano. A partir de septiembre, cientos de gaditanos parecen hartitos de la playa. Más morenos no se pondrán, si acaso menos, y es sabido que las temperaturas bajan. Otros y otras especialistas aseguran que el sol cansa. Son demasiados días de sol… En fin, que cada cual tiene sus gustos.

Sin embargo, las playas de Cádiz en otoño son deliciosas, como más salvajes, dentro de un orden. También son más románticas, y nos dejan atardeceres incomparables, especialmente en las tardes nubosas e inciertas. Por eso, las playas en otoño puede que pierdan ambiente, que se queden sin el público que las abarrotaba, pero ganan en encanto.

Y por eso, en Cádiz, los hoteles de playa siguen abiertos, incluso en invierno.


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