Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Manuel García Rozo, el primer aeronáuta que surcó los cielos de Cádiz

Desde el barrio del Balón este intrépido aventurero gaditano logró la proeza ante la mirada de los asistentes, que contemplaron atónitos como en su apogeo realizaba el “show” completo al arrojar octavillas con loas a Fernando VII
Manuel Sánchez
26/05/2017
Cádiz

Finalizaba el asedio, el francés se retiraba, una ciudad comenzaba a salir al exterior… y lo que habría provocado la sima de una ciudad, su nivel más profundo, se desenvolvió en Cádiz de una forma tan natural que los gustos de los ciudadanos y su capacidad científica y cultural siguió intacta.

Después del tsunami de la guerra Cádiz seguía hambrienta de sucesos espectaculares. Y el más cercano se lo dio un hijo de la tierra: Manuel García Rozo.

Desde el siglo XIX, la aerostación se convirtió en una de las actividades más vanguardistas y peligrosas, al estilo de los astronautas del mediados del siglo XX. Subirse en globo era un peligro y en Cádiz aún mas. Reconocidos aeronautas como Lunardi y Robertson ya habían declinado los ofrecimientos de hacer exhibiciones en Cádiz por la inestabilidad de los vientos. Podías acabar mar adentro o estrellado en una zona de tierra no controlada.

En estas se presenta en la ciudad un caballero, hijo natural de ella. Manuel García Rozo se había dado a conocer por haber experimentado estos viajes en lugares similares a Cádiz, pero en Sudamérica. La Habana y otros puertos americanos gozaron del espectáculo y Manuel García pretendía devolvérselo a Cádiz. Porque a Manuel no le importaba la proximidad del mar. Es mas, le servía a sus propósitos.

La expectación se dispara. Por fin un espectáculo acorde con las inquietudes y la categoría de los gaditanos y, además, con un gaditano de protagonista. Pero García Rozo invita en la prensa al vecindario “a que le ayude a soportar los grandes costos que tiene hechos” e indica varios establecimientos en la ciudad en los que abonar la entrada o colaborar económicamente. Tal es la trascendencia que tienen que aumentar el número de localidades e informar que se traslada el escenario al barrio del Balón (concretamente a la plaza del Juego del Balón, que así se llamaba entonces).

Y digo escenario porque en eso convirtió García Rozo el evento. En su globo llamado “Gaditano” iniciaría el despegue cuando observara a través de las pruebas que hacía que no soplaba ni norte ni levante. Se inició la ascensión ante la mirada de los asistentes que contemplaron atónitos como en su apogeo García Rozo realizaba el “show” completo al arrojar octavillas desde el cielo que recogían loas a Fernando VII.

Y así, en medio del jolgorio, la fiesta, y el cachondeo oportuno de todo lo que se hace en Cádiz, Manuel García Rozo se convirtió en el primer aeronauta español que sobrevoló nuestros cielos.

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