Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Salvador Correia, el gobernador gaditano de ultramar

Nacido en Cádiz, abandonó la ciudad a los 10 años rumbo a Brasil, donde representó a la corona en Río de Janeiro
Manuel Sánchez
19/02/2016
Cádiz

Son tantos y tantos los personajes nacidos en Cádiz que han contribuido en el devenir de la historia que conviene no perder la perspectiva de que algunos, aunque  naciesen en esta ciudad, solo tuvieron cercanía con ésta por el azar. Otros no la olvidaron hasta el fin de sus días y otros, como es el personaje que hoy les traemos, la tuvo presente por el hecho de vivir en ella los primeros años de su vida. Pero no por ello dejamos de hacernos eco de las hazañas de nuestros paisanos. 

Salvador Correia de Sá (1602-1688), de origen portugués, fue gobernador de Río de Janeiro sucediendo a su padre y a su abuelo. Nacido en Cádiz, abandonó la ciudad a los 10 años rumbo a Brasil. Recordemos que en esa época, aún siendo de origen portugués, era español ya que las dos Coronas se mantenían unidas.

Fue así como entró al servicio de los reyes españoles y nombrado Vicealmirante del Mar Atlántico. Participó en las luchas contra los indígenas en Argentina, Venezuela y Colombia y adquirió gran relevancia en Brasil.

Cuando en 1640 se produce la sublevación de Lisboa decide unirse a los sublevados y a raíz de ahí inicia una carrera en la Corona portuguesa. Vuelve a Brasil a defender los intereses de la Corona, donde se hace inmensamente rico y su siguiente destino es África. Allí tendrá un papel destacado en las Guerras luso-holandesas por el control del Congo y Angola.

Esta última era una zona de vital importancia para el comercio portugués. Era el lugar que más riqueza le aportaba a la Corona Portuguesa dado que le ofrecía un ingente número de esclavos para abastecer a toda América. Sus éxitos le auguraron un ascenso en la Corona. Se le prometen prebendas. Se le promete incluso hasta un condado. Pero nada se torna en realidad.

Su importancia crea celos entre los ministros portugueses que deciden acabar con él. Se le acusa de asesinato, crueldad y violaciones y se le condena a 10 años de prisión y posteriormente a destierro. Pero es compensado de alguna manera nombrando a su hijo vizconde.

Curiosamente por el azar del destino, su hijo es asesinado, y por ello Salvador Correia es perdonado y se le permite vivir una vida apacible criando a sus nietos. Él nunca perdió de vista Angola y aún con mas de 80 años de edad, algo insólito para la época, mantuvo el deseo de marchar a luchar en aquellas tierras.

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