Calle Nueva
José Joaquín León

Salvemos los Tosantos

La fiesta de los mercados sirve de reclamo para mantener una tradición gaditana, que cuenta con una gastronomía propia
Jose Joaquín León
28/10/2014
Cádiz

Algunos pensarán que la fiesta de los Tosantos no está amenazada de extinción en Cádiz, al menos a corto plazo. Y así es, pero hay que cuidarla (y hasta mimarla) para que no decaiga en los próximos años.

El concurso de exornos en los mercados municipales se celebró en la tarde de este lunes, con la participación de 28 puestos en el Mercado Central y de 20 puestos en el Mercado Virgen del Rosario. Tanto en el mercado del Centro como en el Extramuros, organizaron diversas actividades, con especial dedicación a los niños, y se entregaron premios a los puestos mejor exornados en las categorías de pescaderías, carnicerías, frutas y hortalizas, y varios.

Hasta ahí todo normal. Pero el peligro para la supervivencia de los Tosantos está en que la costumbre se convierta en rutina, en que decaiga por falta de entusiasmo. Así es como algunas celebraciones tradicionales se vienen abajo con el paso del tiempo. Si nos fijamos en la participación, alcanza a un número significativo de puestos, pero podrían ser más, teniendo en cuenta el número total de los que hay en cada mercado. Ocurre que esta participación es un trabajo adicional para los detallistas, que le deben dedicar varias horas a los preparativos, por lo que su colaboración es imprescindible. Y para ello es importante que el público responda.

Los Tosantos de Cádiz tienen tradición y arraigo de muchos años. En la segunda mitad del siglo XX, cuando muchos gaditanos la conocimos, se celebraba con espontaneidad, aunque con menos arte en los exornos. La participación ciudadana estaba asegurada porque había una gastronomía de los Tosantos, que muchas familias seguían. Era como la celebración del frío, el tránsito a un tiempo que ya se aproximaba casi a lo invernal. Sin olvidar su fundamento religioso, que estaba basado en dos festividades importantes: el día de Todos los Santos (1 de noviembre) y el día de los Difuntos (2 de noviembre).

Esa gastronomía de los Tosantos se hace visible en la adquisición de productos como los frutos secos de todo tipo (nueces, castañas, almendras…); o en frutas que eran consideradas de temporada, como las granadas y las chirimoyas. Por supuesto, tiene otro aspecto fundamental en la pastelería, con los huesos de santos y buñuelos, a los que después se han incorporado los panellets, de origen catalán. El consumo de estos productos de los Tosantos debe ser la base de la fiesta. El adorno de los puestos de los mercados es la consecuencia, un atractivo que sirve para captar más público.

El escritor gaditano José María Pemán consideraba los Tosantos como una de las fiestas más importantes de Cádiz. Pero todo necesita revitalizarse y mantenerse de generación en generación para que no se pierda. La competencia de las fiestas de Halloween es una norteamericanada, que se empezó a conocer en nuestro país por la Base de Rota y que después se ha generalizado gracias a la difusión global de costumbres que tenemos en Internet.

Aunque no son incompatibles, tampoco hay que confundirse. En estos días de finales de octubre y principios de noviembre, la gran fiesta de Cádiz es la de los Tosantos.


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