Cosas de Cádiz
Manolo Sánchez

Tirar los tejos

La palabra aludida a los amores está referida a los lingotes de plata llegados de Potosí, y ofrecidos a los pies de las damas por parte de los indianos de América prometiendo fortuna en su futuro enlace
Manolo Sánchez
25/10/2019
Cádiz
Lingotes de plata encontrados en la Bahía de Cádiz

Es posible que alguna vez te hayan tirado los tejos. No es una pregunta. Es una afirmación. En algún momento de nuestra vida, seamos o no Apolos o Helenas de Troya, un alto en el camino se hizo para comprobar como a nuestros pies se desgranaban una serie de halagos que nos confirmaban esa sospecha. Nos están tirando los tejos.

¿Pero cómo va a ser eso? ¿que el que halaga le tire esos cantos de barro que sirven para proteger las casas de la lluvia y que a su vez eso signifique metafóricamente un hermoso “me muero por ti”?

Parece que su origen posiblemente tiene que ver con esta ciudad. O al menos con las ciudades que tuvieron un intenso tráfico de caudales con las colonias americanas y que se vieron favorecidas por este comercio.

El siglo XVII fue sin duda el momento mágico de nuestra historia. La ciudad se engalanaba de ébanos, mármoles y especias para demostrar su poderío económico. Los lingotes de plata llegaban del Potosí para hacer muy ricos a los comerciantes. Estos a su vez eran una mezcla de Indiana Jones y Lazarillo de Tormes, que en una empresa arriesgada buscaban una solución rápida y fructífera. Fueron esos lingotes de plata los que impulsaron España y no el oro, que llego en bastante menor cantidad. Unos lingotes de entre 30 y 50 kilos que estaban perfectamente diseñados en su peso para facilitar un trasporte ágil a los estibadores.. Unos lingotes a los que se les llamaba “tejos”.

Así, cuando un indiano había conseguido su objetivo de hacer riqueza en América, volvía a España con la intención de comprar su casa, fundar su dinastía y crear una familia de rancio abolengo, ya que eran nuevos ricos que no tenían esa condición.

Entonces era cuando fijaban su objetivo en una guapa señorita de alta alcurnia, y delante de ella en una reunión discreta, tiraba los “tejos” de plata a sus pies, para que viera de una manera elegante cómo de satisfactorio fue su pasado en las Indias y cómo de seguro sería su futuro acolchado con semejantes lingotes. Esos eran los tejos que se tiraban. Lo del amor ya era otra historia…..


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