El Pabellón Portillo cumple cincuenta años de su inauguración entre el recuerdo y la incertidumbre

En junio de 2008 cerró sus puertas para convertirse, al menos en papel, en un gran pabellón deportivo, con tres plantas de aparcamiento, con una capacidad de 2.500 espectadores, piscina terapeútica, tres salas de gimnasio y una cancha deportiva. Un proyecto que, de momento, sigue paralizado
Mayte Huguet
31/10/2019
Deportes
0|ZxUogMNNtJU

Corría el año 1968 cuando el presidente de la Diputación Provincial de entonces, Fernando Portillo Scharfhausen, creyó que la ciudad necesitaba nuevas instalaciones deportivas. 

Y buscando un lugar, lo encontró entre las calles Brunete y Ciudad de Santander. Un espacio de 4.880 metros cuadrados que en tan sólo ocho meses albergó un nuevo pabellón deportivo con sótano, planta baja y primera que costó 22.936.097 pesetas.

La entrega del edificio se demoró hasta agosto de 1969 debido a los numerosos problemas que surgieron durante la edificación ya que durante la construcción la ciudad sufrió fuertes lluvias, lo que provocaron filtraciones y humedades en la estructura.

Además, el presupuesto inicial de 18.474.115 pesetas se incrementó en 4 millones más, al tener que añadirle al proyecto inicial una nueva cubierta y la ventilación.

Portillo propuso que estas instalaciones se financiasen mediante una fundación pública, o patronato, y que todos los beneficios obtenidos, una vez se hubiesen cubierto los gastos, irían destinados a mejorar y ampliar las instalaciones.

La Diputación encargó al proyecto a Javier Navascúes y de Palacios. La ejecución, tras un concurso, corrió a cargo de la constructora Goicoechea S.L. El 21 de mayo de 1968 se firmó el proyecto y el pliego definitivo y el 19 de julio de ese mismo año el Ayuntamiento de Cádiz aprobó la licencia de obras.

Aunque el pabellón fue inaugurado en septiembre de ese año, la bendición no fue hasta el 1 de junio de 1970, cuando ya, curiosamente, Portillo no era presidente de Diputación, sino Antonio Barbadillo, dándole vida a la barriada España.

En 1983 la institución provincial cedió al Ayuntamiento de Cádiz todo el solar, incluido la Institución Provincial y la superficie de la futura Ciudad de la Justicia. 

En junio de 2008 cerró sus puertas para convertirse, al menos en papel, en un gran pabellón deportivo, con tres plantas de aparcamiento, con una capacidad de 2.500 espectadores, piscina terapeútica, tres salas de gimnasio y una cancha deportiva. Un proyecto que, de momento, sigue paralizado.

En septiembre de ese mismo año la empresa Promotora San Miguel Andaluza retiró todos los elementos ornamentales del pabellón para proceder a su derribo, sin embargo no pudo afrontar el proyecto y el contrato de adjudicación, lo que provocó que cancelase su contrato con el Ayuntamiento en 2013.

En 2015, el anterior equipo de Gobierno anunció un cambio del proyecto, menos ambicioso, pero sí con la intención de dotar a la ciudad de instalaciones deportivas pero tampoco se ejecutó.

La realidad, 50 años después de su inauguración, que la ciudad perdió un espacio deportivo que se convirtió en referencia nacional.

La selección española de Gimnasia Rítmica, la de Baloncesto o diferentes clubes deportivos vinieron hasta Cádiz para utilizar las instalación del pabellón denominado con el nombre de un hombre que creyó en Cádiz, en el deporte y en su gente. 


publicidad