El derecho a votar en Braille

Ceferino ha acudido a su cita con las urnas con normalidad en la Escuela de Idiomas de Cádiz acompañado de su mujer como el resto de españoles a participar en la fiesta de la democracia
Mayte Huguet
10/11/2019
Elecciones Generales
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Domingo soleado, algo ventoso y frío. Un domingo de otoño que invita al paseo pero no es el habitual ya que dirige a Ceferino Jorge y a su mujer, Pepi, desde su casa, en el barrio de La Laguna, a su colegio electoral, en la Escuela de Idiomas. Un camino que hacen juntos desde hace décadas.

Pepi se convierte en los ojos de Ceferino en este camino hacia la democracia, cerca de 400 metros son los que separan su casa hasta la calle Sorolla y que sabe saltar gracias su mujer.

Ella es la que lo lleva por éste espacio desconocido hasta llegar a su mesa electoral y allí solicita su kit enviado por el Ministerio del Interior.  Cuando llega el momento en el Ceferino puede votar con la misma intimidad que lo hace el resto ya que el ser ciego no le impide tener los mismos derechos que los demás.

Y llega el momento de poner el voto en la urna. Ceferino y Pepi ya han votado y su voto es accesible y cuenta como cualquier voto porque la fiesta de la democracia no es sólo para unos pocos y debe ser para todos. 

 


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