Cruz de Guía
Guillermo Riol

Tiempo de Esperanza

Inmersos como estamos en este tiempo litúrgico en el que estamos entre la festividad de la Inmaculada Concepción de María y la de Nuestra Señora de la Esperanza, sería bueno reflexionar sobre el verdadero sentido que, ante la expectación de Nuestra Señora, podemos hacer bajo la bella advocación de la Esperanza
Guillermo Riol
10/12/2014
Semana Santa

Estos días en los que se suele hacer balance de lo que ha sido un largo y a veces duro año en muchos aspectos de nuestras vidas, son también propicios para hacer recuento de lo que verdaderamente hemos de desterrar y de lo que hemos de conservar y mantener como válido para seguir el camino.

Desde el punto de vista cofrade, se comienza a mirar ya a la cada vez más cercana Semana Santa. Pasadas las fiestas navideñas y casi sin solución de continuidad mientras la ciudad se viste de fiesta, comenzará el trabajo callado y casi anónimo, de miles de cofrades que se afanarán por poner a punto esa maquinaria casi perfecta, que permite que cada primavera escenifiquemos la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor.

Ese niño pequeñito e indefenso pero cargado de amor, que ahora protagoniza muchos rincones de nuestras casas, es el mismo que espera de nosotros que no sea baldío el sacrificio que por nosotros hizo.

Por eso, sería bueno que nos marquemos como uno de las metas a seguir, el borrar del horizonte cofrade todo aquello que lo nubla y ensombrece.

Suavizar posturas encontradas y tender la mano al que no comparte nuestros criterios y opiniones. Saber ser noble y evitar las disputas por los materialismos y soberbias posturas que a nada conducen.

Si este tiempo de esperanza que se nos acerca sirve para que los cofrades tengan muy claro que ante todo pertenecen a una hermandad y que cuando de ello hablan lo hacen como "hermanos", hagamos ejercicio de conciencia y démosle sentido a la palabra y a su significado. De otro modo, para nada sirve ni lo que hacemos ni lo que celebramos.


Otros artículos

publicidad