Tras una Semana Santa que comenzó lluviosa con la suspensión de Servitas, y después se avino a soleada para su primera mitad y derivó en inestable, el tramo final al menos se hizo brillante con las procesiones del Sábado Santo  en el Santo Entierro, y la del Resucitado para el Domingo que abre las fiestas de Pascua.

Tras la lluviosa jornada del Viernes Santo el sol ha querido brillar en esta parte final de la Semana Santa, lo que ha propiciado que la procesión del Santo Entierro haya podido salir sin problemas desde Santa Cruz, para recogerse cerca de las diez de la noche sin ningún tipo de incidencias.

Nuevamente la lluvia ha vuelto a jugar una mala pasada al desarrollo de una jornada de Viernes Santo que ha obligado a la cofradía de la Expiración a albergarse en la Catedral hasta el sábado, mientras la Buena Muerte y Siete Palabras aceleraron a su regreso. Ecce Mater Tua se quedaba en su templo. Las previsiones de chubascos y el fuerte viento se cumplieron, y han sido los desencadenantes de que se estropeara una jornada que parecía destinada a ser brillante.

La lluvia volvía a ser la amenaza principal al desarrollo de lo que parecía una jornada brillante de Jueves Santo y de Madrugada, lo que obligó a un reunión de todas los representantes de las cofradías en el Consejo Local, y al final se decidió que todas efectuarían su estación de penitencia. El Perdón lo dictaminó horas después tras reunirse la Junta de Gobierno de la Hermandad, aunque tras salir, y examinando los partes meteorológicos, decidió finalmente suspender su estación de penitencia.

Inmersos ya en la jornada del Jueves Santo, la Cofradía del Nazareno de Santa María vive este Jueves Santo su día importante. Una jornada que se inició desde bien temprano con la apertura de las puertas de la Iglesia Conventual de Santa María con la presencia de numerosos hermanos y devotos visitando a Nuestro Padre Jesús Nazareno y María Santísima de los Dolores, en el que el fervor popular se hizo presente en forma de rezos, de saetas y de lágrimas de emoción.
 

La primavera regaló una jornada más en todo su esplendor este Martes Santo. Todas las hermandades cubrieron sus desfiles procesionales con normalidad, arropadas por muchas personas que llenaron las calles gaditanas, teñidas de luto desde muy temprano, por el fallecimiento del cofrade Rafael Corbacho. Una pérdida muy sentida dentro de la Semana Santa gaditana por su vinculación con la Piedad, la Luz y las Aguas, y porque fue presidente del Consejo Local de Hermandades en 2003.

La primavera resplandeció con fuerza para hacer más brillante la jornada de Lunes Santo ya que las cuatro hermandades realizaron espléndidamente su Estación de penitencia por las calles de Cádiz, y que una vez más estuvieron abarrotadas de gentes deseosas de vivir este dia tan especial. Atrás quedaba las incertidumbres de un fin de semana inestable para un invierno que se resitía a partir.

Sin duda la llegada de Domingo Ramos suele ser especial cada año, después de 40 días de Cuaresma y largos preparativos el tiempo parecía que no se quería sumar al acontecimiento, y muy de mañana los persistentes aguaceros hacían temer lo peor, y así las cinco hermandades de esta jornada se reunieron en San José optaron por un cambio de horario y mitigar los riesgos de la climatología, y borrascas, ya que los partes apuntaban a una mejoría a lo largo de las siguientes horas.

Llegó el ansiado 25 de marzo para los cofrades. La fecha en la que comienza una nueva Semana Santa. La de 2018, en donde la inestabilidad meteorológica quiere ser la protagonista.

Y es que durante más de 20 días no han cesado las lluvias en la ciudad y se teme que suceda lo mismo durante la semana.

Sin embargo, los vientos pueden jugar a favor en esta ciudad y permitir que se celebre una nueva Semana Mayor completa, o casi completa, ya que Servitas no pudo hacer estación de penitencia el pasado Viernes de Dolores.

Todos los hermanos de Servitas asistieron a la eucaristía de este Viernes de Dolores en un acto lleno de fervor y recogimiento tras la suspensión oficial de la salida procesional tomada a las dos de la tarde por el Consejo con el asistente espiritual Padre Jesús García Cornejo y Fray Franco María Azzalli.

La ceremonia religiosa concluyó con el emotivo canto de la Salve delante de María Santísima de los Dolores Coronada, y el posterior acceso de los fieles al templo que se quedaron sin ver la imagen por las calles de Cádiz.

Finalmente las previsiones más pesimistas meteorológicas se cumplieron y Servitas optó por no realizar su estación de penitencia por la alta probabilidad de chubascos y vientos que se anunciaba para este Viernes de Dolores.

Pese a todo, a las 18 horas se mantendrá la misa para los hermanos en la iglesia de San Lorenzo.

Al fin llegó el 23 de marzo. La fecha más ansiada por los cofrades desde hace menos de un año. El día que aunque, de Vísperas, comienza una nueva Semana Santa que abrirá, oficialmente, la hermandad de La Paz este domigo, Domingo de Ramos.

Pero desde 2015, Servitas se adelante y toma éste Viernes de Dolores para celebrar la fiesta de Santa María al pie de la Cruz, el antiguo Viernes de Dolores. Nuestra Señora de los Dolores Coronada espera en el iglesia de San Lorenzo para salir a la calle a las 19 horas.

"No busquéis entre los muertos al que está vivo". Así anuncia en Ángel a las mujeres en el Evangelio la resurrección de Jesús. Y es que al tercer día volvió a a vida. Al tercer día cumplió su palabra. Al tercer día regresó para darnos a todos vida eterna.

Y en la Semana Santa son 7 los días que pasan desde su entrada Triunfal en Jerusalén hasta su Resurrección. Una Semana de pura Pasión, de puro sentimiento y de emoción.

La Semana Santa no se acaba hasta el Domingo de Resurrección. Aunque ya es Pascua y celebramos la Gloria, este día se engloba dentro de la Semana de Pasión.

A las 12 del mediodía, el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, preside el Pontifical de Resurrección en la Catedral al que están invitadas todas las cofradías de la ciudad y, por supuesto, todos los gaditanos.

Pero hasta por la tarde no saldrá la procesión que escenifica el día.

Dicen muchos que son los siete días que más rápidos pasan en el año. La semana más efímera. La que se va en un abrir y cerrar de ojos. La que nunca quieres que se acabe.

Pero se acabó. Y se nos fue otra Semana Santa en donde la meteorología, por fin, ha dejado disfrutar de todos los desfiles procesionales. 

Sólo la presencia del Levante los primeros días causó algún cambio en los itinerarios pero, aún así, todas las cofradías pudieron hacer sin incidencias sus estaciones de penitencia.

En la jornada del Sábado Santo, donde se espera que el Hijo de Dios cumpla su Palabra y resucite entre los muertos, es el día que Cádiz sale a celebrar su entierro.

Un entierro centenario, 425 años en concreto, que forma parte de la historia de la ciudad la cofradía de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor.

La resaca de la noche del Jueves Santo y la Madrugada no se notaba en las calles. Desde muy temprano los templos abrían sus puertas para recibir a propios y extraños en una mañana muy calurosa. 

Pero había cuatro focos que llamaban la atención en esta jornada: Santa María, La Merced, San Agustín y Santiago. En todos se preparaban las hermandades para realizar su estación de penitencia en el día en que muere el Hijo de Dios. 

A las 3 de la tarde el cielo se desquebrajó. El sol se ocultó tras la luna y el tierra tembló. Dios mostraba así su dolor ante la muerte de su Hijo en el calvario.

No hay liturgia. Jesús ha muerto. Las cruces estarán veladas hasta la la Vigilia Pascual.

Es día de luto. De recogimiento. Y así lo demostrarán las cuatro cofradías que recorrerán las calles de Cádiz en esta tarde del Viernes Santo y en la Madrugada del Sábado Santo.

El día del Amor Fraterno. El día que se instauró el Milagro de la Eucaristía. Jueves Santo. El día por excelencia de la Semana Santa. 

Y eso se notaba en la ciudad desde primera hora de la mañana. Los templos llenos para visitar los Monumentos y los pasos que aún estaban montados o que saldrían en la tarde del Jueves Santo, la Madrugada o el Viernes Santo. 

El bullicio era constante en las iglesias, con devotos y curiosos admirando el maravilloso patrimonio gaditano que guardan las cofradías

Todo comienza a consumarse. Y tras prenderlo entre olivos, Jesús es llevado ante el Sanedrín para ser juzgado y condenado. La Pasión con letras mayúscula que en Cádiz se viste en la jornada de Jueves Santos en una malgama de sentimientos que se alargan hasta la madrugada.

Y la jornada empieza pronto. En Santa María. Con el encuentro con el Regidor Perpetuo y el cante de saetas para rezarle al Nazareno. Muchas serán las que se canten, y otras muchas las que se recen desde el corazón. Porque Él es el protector de una ciudad que nunca lo olvida a pesar del tiempo. 

El Miércoles Santo tenía todos los ingredientes para ser perfecto: buen clima, gran ambiente, vísperas de fiesta y cuatro grandes cofradías en la calle.

Sin embargo el día se empaño a primera hora de la mañana con la aparición en la fachada del Consejo de Hermandades de unas pintadas relacionadas con la no salida de la cofradía del Perdón a la calle. Unas pintadas que también aparecieron en el despacho de abogados del presidente, Martín José García. Ambas acciones han sido denunciadas a la Policía Nacional y se buscará al culpable, o a los culpables de estos hechos.

Ya comienza la cuenta atrás. Ya empieza a quedar atrás una nueva Semana Santa. Ya lo que era la gran espera se empieza a esfumar entre olor a incienso, cera quemada y pétalos de flores.

Es Miércoles Santo y ya casi ha pasado una nueva Semana de Pasión.

Un día donde los grande paso de misterio son protagonistas en Cádiz. El primero, el de la hermandad de Las Aguas. Un paso que sufre algún problema en su estructura externa y que la hermandad, después de la Semana Mayor, someterá a cabildo de hermanos cómo se hará la restauración.

Ni Levante. Ni excesivo calor. Ni nada que estropease el día. Fue un Martes Santo perfecto. 

Desde por la mañana, aunque con los nervios propios del día, pero las hermandades vivían con tranquilidad la jornada. Y es que no tenían que mirar al cielo ni temer al viento.

De nuevo la Semana Santa nos regala una día con cinco cofradías en la calle. Piedad, El Caído, Sanidad, Ecce Homo y Columna. Dos de ellas celebrando su aniversario fundacional. El Caído, su 75 aniversario, y la cofradía de San Pablo, su 350 aniversario. Juventud y tradición. Así en Cádiz en Semana Santa, capaz de unir a lo más novedoso con lo más añejo.

El sol lucía radiante en esta joranda de Lunes Santo. El viento de Levante, sin embargo, seguía estando presente en la ciudad, aunque no con la misma fuerza que el Domingo de Ramos. 

En La Palma, en San Francsico y en El Carmen se notaba la emoción que envolvía el día. Hermanos que ya habían dejado de vestir su hábito pero que no querían faltar a su cita. Jóvenes que sueñan con cargar a su devoción en el hombro. Mujeres que no podían evitar que las lágrimas brotasen de sus ojos.

Hay días que están marcados en el calendario por ser especiales. Y entre ellos, el Lunes Santo en Cádiz está marcado en rojo. Tradición, juventud, clasicismo, sobriedad, alegría y emoción. Todo se une en un mismo día en donde los barrios toman un especial protagonismo.

Principalmente el La Palma. Desde allí la cofradía hará su estación de penitencia desde las 15.45 horas. El Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas se reunirán un año más con sus vecinos para curarles sus males. Aunque sea, sólo por unas horas.

 

El Sábado de Pasión ya se estudiaba qué se podía hacer. Y la sede del Consejo de Hermandades era el lugar donde las cinco hermandades del día estudiaban qué alternativas había si el Levante tomaba más fuerza. Tras tres horas de reunión, las decisiones quedaban en el aire hasta el día siguiente.

Y el Domingo de Ramos se levantó como se preveía. Con la presencia del Levante aún más fuerte que en la jornada anterior. Motivos más que suficientes para que pasadas las doce del mediodía, la hermandad de La Paz y del Despojado decidiesen cambiar su itinerario de salida.

Por fin llegó el momento, tan deseado por muchos y tan temido por otros. Por fin llegó la semana que aman los cofrades y que, a la vez, les entristece. Una Semana Santa de 2017 que llega despues de una Cuaresma convulsa, en donde determinados problemas deberían haberse resuelto tras las puertas de una casa de hermandad. Llega la Semana Santa que pregonó hace sólo 7 días el gaditano Juan Mera. Una semana llena de sentimiento y emociones, de alegrías y sin sabores. Una semana que es única. Que es diferente. Que nunca es igual.

Ya suma dos años. Dos años en donde Ella es la única. En su día, en el Viernes de Dolores, Servita ha vuelto a procesionar haciendo de las Vísperas el mejor anticipo de la Semana Santa que nos llega.

 

La celebración del triduo y la eucaristía antes de la salida procesional han ido anunciado la procesión de esta tarde en Cádiz.

 

Ya llegó la hora. Ya llegó el momento. Las puertas de Jerusalén ya esperan el momento de abrirse un año más para ver entrar Triunfal a Jesús en su burra. Pero antes, en las Vísperas, los cofrades comienzan a degustar la semana que se avecina con el mejor paladar.

Servitas reina su dúa, el Viernes de Dolores, y lo hace con la salida procesional de la imagen de María Santísima. En su paso espera ansiosa el momento desde el martes, cuando comenzó a celebrarse el quinario de Cuaresma.

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