"No busquéis entre los muertos al que está vivo". Así anuncia en Ángel a las mujeres en el Evangelio la resurrección de Jesús. Y es que al tercer día volvió a a vida. Al tercer día cumplió su palabra. Al tercer día regresó para darnos a todos vida eterna.

Y en la Semana Santa son 7 los días que pasan desde su entrada Triunfal en Jerusalén hasta su Resurrección. Una Semana de pura Pasión, de puro sentimiento y de emoción.

La Semana Santa no se acaba hasta el Domingo de Resurrección. Aunque ya es Pascua y celebramos la Gloria, este día se engloba dentro de la Semana de Pasión.

A las 12 del mediodía, el obispo de Cádiz, Rafael Zornoza, preside el Pontifical de Resurrección en la Catedral al que están invitadas todas las cofradías de la ciudad y, por supuesto, todos los gaditanos.

Pero hasta por la tarde no saldrá la procesión que escenifica el día.

Dicen muchos que son los siete días que más rápidos pasan en el año. La semana más efímera. La que se va en un abrir y cerrar de ojos. La que nunca quieres que se acabe.

Pero se acabó. Y se nos fue otra Semana Santa en donde la meteorología, por fin, ha dejado disfrutar de todos los desfiles procesionales. 

Sólo la presencia del Levante los primeros días causó algún cambio en los itinerarios pero, aún así, todas las cofradías pudieron hacer sin incidencias sus estaciones de penitencia.

En la jornada del Sábado Santo, donde se espera que el Hijo de Dios cumpla su Palabra y resucite entre los muertos, es el día que Cádiz sale a celebrar su entierro.

Un entierro centenario, 425 años en concreto, que forma parte de la historia de la ciudad la cofradía de la Soledad y Santo Entierro de Nuestro Señor.

La resaca de la noche del Jueves Santo y la Madrugada no se notaba en las calles. Desde muy temprano los templos abrían sus puertas para recibir a propios y extraños en una mañana muy calurosa. 

Pero había cuatro focos que llamaban la atención en esta jornada: Santa María, La Merced, San Agustín y Santiago. En todos se preparaban las hermandades para realizar su estación de penitencia en el día en que muere el Hijo de Dios. 

A las 3 de la tarde el cielo se desquebrajó. El sol se ocultó tras la luna y el tierra tembló. Dios mostraba así su dolor ante la muerte de su Hijo en el calvario.

No hay liturgia. Jesús ha muerto. Las cruces estarán veladas hasta la la Vigilia Pascual.

Es día de luto. De recogimiento. Y así lo demostrarán las cuatro cofradías que recorrerán las calles de Cádiz en esta tarde del Viernes Santo y en la Madrugada del Sábado Santo.

El día del Amor Fraterno. El día que se instauró el Milagro de la Eucaristía. Jueves Santo. El día por excelencia de la Semana Santa. 

Y eso se notaba en la ciudad desde primera hora de la mañana. Los templos llenos para visitar los Monumentos y los pasos que aún estaban montados o que saldrían en la tarde del Jueves Santo, la Madrugada o el Viernes Santo. 

El bullicio era constante en las iglesias, con devotos y curiosos admirando el maravilloso patrimonio gaditano que guardan las cofradías

Todo comienza a consumarse. Y tras prenderlo entre olivos, Jesús es llevado ante el Sanedrín para ser juzgado y condenado. La Pasión con letras mayúscula que en Cádiz se viste en la jornada de Jueves Santos en una malgama de sentimientos que se alargan hasta la madrugada.

Y la jornada empieza pronto. En Santa María. Con el encuentro con el Regidor Perpetuo y el cante de saetas para rezarle al Nazareno. Muchas serán las que se canten, y otras muchas las que se recen desde el corazón. Porque Él es el protector de una ciudad que nunca lo olvida a pesar del tiempo. 

El Miércoles Santo tenía todos los ingredientes para ser perfecto: buen clima, gran ambiente, vísperas de fiesta y cuatro grandes cofradías en la calle.

Sin embargo el día se empaño a primera hora de la mañana con la aparición en la fachada del Consejo de Hermandades de unas pintadas relacionadas con la no salida de la cofradía del Perdón a la calle. Unas pintadas que también aparecieron en el despacho de abogados del presidente, Martín José García. Ambas acciones han sido denunciadas a la Policía Nacional y se buscará al culpable, o a los culpables de estos hechos.

Ya comienza la cuenta atrás. Ya empieza a quedar atrás una nueva Semana Santa. Ya lo que era la gran espera se empieza a esfumar entre olor a incienso, cera quemada y pétalos de flores.

Es Miércoles Santo y ya casi ha pasado una nueva Semana de Pasión.

Un día donde los grande paso de misterio son protagonistas en Cádiz. El primero, el de la hermandad de Las Aguas. Un paso que sufre algún problema en su estructura externa y que la hermandad, después de la Semana Mayor, someterá a cabildo de hermanos cómo se hará la restauración.

Ni Levante. Ni excesivo calor. Ni nada que estropease el día. Fue un Martes Santo perfecto. 

Desde por la mañana, aunque con los nervios propios del día, pero las hermandades vivían con tranquilidad la jornada. Y es que no tenían que mirar al cielo ni temer al viento.

De nuevo la Semana Santa nos regala una día con cinco cofradías en la calle. Piedad, El Caído, Sanidad, Ecce Homo y Columna. Dos de ellas celebrando su aniversario fundacional. El Caído, su 75 aniversario, y la cofradía de San Pablo, su 350 aniversario. Juventud y tradición. Así en Cádiz en Semana Santa, capaz de unir a lo más novedoso con lo más añejo.

El sol lucía radiante en esta joranda de Lunes Santo. El viento de Levante, sin embargo, seguía estando presente en la ciudad, aunque no con la misma fuerza que el Domingo de Ramos. 

En La Palma, en San Francsico y en El Carmen se notaba la emoción que envolvía el día. Hermanos que ya habían dejado de vestir su hábito pero que no querían faltar a su cita. Jóvenes que sueñan con cargar a su devoción en el hombro. Mujeres que no podían evitar que las lágrimas brotasen de sus ojos.

Hay días que están marcados en el calendario por ser especiales. Y entre ellos, el Lunes Santo en Cádiz está marcado en rojo. Tradición, juventud, clasicismo, sobriedad, alegría y emoción. Todo se une en un mismo día en donde los barrios toman un especial protagonismo.

Principalmente el La Palma. Desde allí la cofradía hará su estación de penitencia desde las 15.45 horas. El Cristo de la Misericordia y María Santísima de las Penas se reunirán un año más con sus vecinos para curarles sus males. Aunque sea, sólo por unas horas.

 

El Sábado de Pasión ya se estudiaba qué se podía hacer. Y la sede del Consejo de Hermandades era el lugar donde las cinco hermandades del día estudiaban qué alternativas había si el Levante tomaba más fuerza. Tras tres horas de reunión, las decisiones quedaban en el aire hasta el día siguiente.

Y el Domingo de Ramos se levantó como se preveía. Con la presencia del Levante aún más fuerte que en la jornada anterior. Motivos más que suficientes para que pasadas las doce del mediodía, la hermandad de La Paz y del Despojado decidiesen cambiar su itinerario de salida.

Por fin llegó el momento, tan deseado por muchos y tan temido por otros. Por fin llegó la semana que aman los cofrades y que, a la vez, les entristece. Una Semana Santa de 2017 que llega despues de una Cuaresma convulsa, en donde determinados problemas deberían haberse resuelto tras las puertas de una casa de hermandad. Llega la Semana Santa que pregonó hace sólo 7 días el gaditano Juan Mera. Una semana llena de sentimiento y emociones, de alegrías y sin sabores. Una semana que es única. Que es diferente. Que nunca es igual.

Ya suma dos años. Dos años en donde Ella es la única. En su día, en el Viernes de Dolores, Servita ha vuelto a procesionar haciendo de las Vísperas el mejor anticipo de la Semana Santa que nos llega.

 

La celebración del triduo y la eucaristía antes de la salida procesional han ido anunciado la procesión de esta tarde en Cádiz.

 

Ya llegó la hora. Ya llegó el momento. Las puertas de Jerusalén ya esperan el momento de abrirse un año más para ver entrar Triunfal a Jesús en su burra. Pero antes, en las Vísperas, los cofrades comienzan a degustar la semana que se avecina con el mejor paladar.

Servitas reina su dúa, el Viernes de Dolores, y lo hace con la salida procesional de la imagen de María Santísima. En su paso espera ansiosa el momento desde el martes, cuando comenzó a celebrarse el quinario de Cuaresma.

‘Virgen del Valle’ sonaba en Santa Cruz y el cortejo postrero se ponía en la calle. Clasicismo y sobriedad eran las notas predominantes de la procesión que marcó el Sábado Santo y que, imprevisiblemente, contó con más pasos en la calle. Y es que las lluvias del pasado Martes Santo obligaron a dos hermandades a quedarse en la Catedral con la condición de que el Sábado Santo por la mañana volverían a sus respectivos templos. 

 

El Señor está ausente, muerto, y la Iglesia desnuda y oscura. El luto de la cristiandad comenzó ayer con un Viernes Santo que Cádiz vivió de forma vibrante. Las tres cofradías de la jornada salieron a la calle en cuidados cortejos que se movían entre la fiesta y el riguroso luto. Todas las hermandades de la jornada tenían como titulares a Cristo en la Cruz, pero el carácter de cada una marcaba la diferencia. 

 

La Iglesia conmemoraba el día del Amor Fraterno. Y precisamente eso fue lo que hubo en las calles de Cádiz: amor, devoción y fervor en las jornadas grandes de la Semana Santa, marcadas por las grandes devociones de Cádiz. Jueves Santo y Madrugá, marcadas también por el contraste entre lo sobrio, lo festivo y lo clásico. Porque, precisamente la primera que llegó ayer a la Catedral fue la hermandad clásica de la jornada.

 

Por fin, el foco de atención estuvo ayer donde debía: en unos cortejos procesionales lucidos y no en miradas preocupadas al cielo. La estabilidad meteorológica ha llegado para quedarse y fueron las hermandades del Miércoles Santo las que pudieron disfrutar de un día frío pero despejado y que permitió el lucimiento en la calle. Fue la hermanad de Luz y Aguas la primera en comprobar esta realidad. Lo hizo en una plaza Fray Félix entregada, llena de público con ganas de contemplar la salida de la única cofradía de Cádiz con tres pasos.

 

El viento azuzaba las palmeras de la plaza de la Catedral y las cofradías del Martes Santo respiraban tranquilas: los pronósticos disipaban el riesgo de lluvias. Con esa premisa de partida, nadie esperaba lo que iba a ocurrir horas después. Cuando Jesús Caído hacía Estación de Penitencia en la Seo, un chubasco comenzaba a aguar la jornada. Era tan solo el anticipo de lo que vendría, fuertes precipitaciones que obligaron a Columna y a Ecce Homo a quedarse en el primer templo diocesano. 

 

Planeaba como una sombra espesa que deslució otra jornada de la Semana Santa. El riesgo de lluvia tuvo consecuencias para las cofradías del Lunes Santo que tuvieron que cambiar el paso ante unos partes meteorológicos que apuntaban riesgo alto de lluvias en torno la medianoche. Con esa premisa de partida, la cofradía que podía estar más expuesta a un chaparrón, por sus horas de salida, Vera-Cruz, decidió quedarse en casa. El resto corrieron, y mucho, para evitar la temida lluvia que amenazaba con aguar la jornada. 

 

El sol brillaba en un cielo bien azul. Tanto como para pensar que quizás no sería, que los pronósticos se equivocarían. Pero no lo hicieron y, a primera hora de la noche, la lluvia llegó y deslució un Domingo de Ramos de ilusión y estrenos. De hecho, todas las hermandades de la jornada se vieron sorprendidas por un chubasco que les obligó a resguardarse en la Catedral, en otros templos y a cambiar sus recorridos. 

 

‘Memoria eterna’ sonó para la Virgen de los Dolores de Servitas nada más enfilar la calle Sagasta. Y esa marcha, interpretada en los magistrales sones de la Banda Maestro Dueñas, parecía llevar mensaje implícito. Porque lo que se vivió en la tarde-noche de ayer bien se merecía ser guardado en la memoria en todos los presentes. La Orden de los Siervos de María regresaban a su día primitivo de salida, el Viernes de Dolores en una jornada que resultó tan elegante como lucida, tan llena de público en la calle como sobria y recogida. 

 

El día no se presentaba tan soleado como el resto de los días de la Semana Santa de 2015, pero eso no restó público en esta tarde de Gloria.

La Palabra del Padre se había cumplido y Jesús había resucitado. La Pasión había cobrado sentido.

En la noche del Sábado Santo, en las iglesias gaditanas se había celebrado la Vigilia Pascual. Los cristianos habían renovado su fe y el nuevo cirio pascual ya alumbrada en los templos.

La Semana Santa de Cádiz quedará este domingo oficialmente clausurada con la salida procesional de la imagen de Jesús Resucitado. La primera cofradía de Gloria será la que ponga la guinda a una Semana Santa perfecta en cuanto a la climatología y con ausencia de grandes incidencias en los desfiles procesionales de las 30 cofradías.

 

Por la mañana, a las 12 del mediodía, el obispo de Cádiz, monseñor Rafael Zornoza, ha presidido el Pontifical de Resurrección.

El Sábado Santo también es día para disfrutar de las cofradías en Cádiz. Tras el decreto aprobado en 2009 por el anterior obispo de Cádiz, Antonio Ceballos, y su primera salida procesional en 2010, la cofradía del Santo Entierro ha vuelto a procesionar en esta jornada de luto para los cristianos.

Jesús yace muerto en el Santo Sepulcro, en Cádiz, realizado en plata y cerrado con cristales parisinos. Una obra de arte que cada año se puede disfrutar por el casco histórico.

La hermandad de la Soledad y Santo Entierro es la hermandad del Sábado Santo. Su regreso a sus orígenes ha sido un revulsivo para esta corporación que ha ido tomando forma en los últimos años.

Una cofradía que partirá a las 15.30 horas desde la parroquia de Santa Cruz con la representación de las hermandades gaditanas acompañando a Jesús Yacente, debido a ser la cofradía municipal. De ahí que la corporación procesionará también bajo maza acompañando a la urna del Señor de plata y cristales parisinos.

 

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