El Ecce-Homo es una archicofradía del Martes Santo que recuerda el romanticismo gaditano del siglo XVIII

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Martes, 3 abril, 2012 - 00:00

La última hermandad en procesionar era la segunda archicofradía del día, la del Ecce-Homo, que recuerda mucho el romanticismo gaditano del siglo XVIII. La coqueta y recóndita iglesia de la Conversión de San Pablo, situada en el corazón de la Carrera Oficial, se llena cada tarde de Martes Santo para contemplar la difícil salida de ambos pasos.

Los penitentes, tanto del Cristo como de la Virgen, se agolpan en la única nave del templo para iniciar la salida que se produjo puntual, a las 18.15 horas. Mucho ambiente cofrade. Los hermanos de los tramos del paso de misterio salieron a la calle Ancha para virar hacia Novena iniciando así el recorrido procesional.

Muchos hermanos acompañando al Señor se dan cita cada año en la iglesia. Tras los penitentes salía el paso del Señor, antes había estado maniobrando para afrontar con garantías la puerta del templo.

La cuadrilla de cargadores que dirige Juan Manuel García empleó también la fuerza para empujar el paso que sale a ruedas, mientras sonaba el Himno Nacional y todos los asistentes observaban con devoción la salida, una de esas personas que estaban presenciando la partida era Isidro Sánchez Brun, "62 martes santos a sus espaldas" y una institución dentro de la hermandad.

También estaba presente Juan Carlos García, el artista isleño que ha sido el autor de la talla del paso, junto a su esposa y afamada doradora Isabel Mariño. El paso estaba ya en la calle, exornado con claveles rojos, y la enorme figura del Señor, obra de José Montes de Oca, presentaba de nuevo a los gaditanos el precioso manto largo rojo bordado en oro.

La Banda de Cornetas y Tambores Nuestra señora del Rosario, de Cádiz, acompañaba musicalmente el trabajo de los cargadores. Tras el resto de penitentes salía el paso de la Virgen exornado con claveles blancos, también a ruedas.

La imagen de María Santísima de las Angustias es la única que procesiona junto a la figura de San Juan Evangelista bajo palio con bambalinas y techo de malla bordado todo en plata y con crestería. El paso de palio de la Reina de San Pablo fue el último en adaptar los seis varales, ya que hace ya varios años sólo procesionaba con cinco por lado.

En los respiraderos figuran capillas con las patronas de poblaciones gaditanas. Los hombres de Javier Reyes Sibila lo portaban. La primera levantá la ordenó el nuevo hermano mayor, Juan Antonio Ramírez del Río. La Banda de Música Virgen de la estrella, de Puerto Real, iba detrás de Ella. La primera marcha que se tocó fue Ecce-Homo y la segunda Nazareno del Amor, compuesta por el maestro Salvador Guerrero.

En la presidencia del Señor iba el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Cádiz, Alejandro Varela, junto al rector del templo, padre Manuel de la Puente, y el presidente del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos, José Arcos Masa. Tanto en la antepresidencia del Cristo como en la de la Virgen iban hermanos de la Hermandad del Ecce-Homo, de San Fernando.

La archicofradía recuperó este año el cornetín para ordenar la comitiva en la calle y que hacía más de 30 años que estaba en el olvido. La archicofradía realizó la estación de penitencia en la Catedral y siguió por Carrera Oficial hasta llegar a su sede de la iglesia de la Conversión de San Pablo para recogerse. 

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