La primavera envuelve un Martes Santo lleno de encanto y devoción

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Las cinco cofradías realizan sus estaciones de penitencia sin incidencias
Procesiona el: 
Año: 
2015
Fecha: 
Miércoles, 1 abril, 2015 - 02:30

Ni los mejores sueños de los cofrades hubiesen imaginado un inicio de la Semana Santa así. Sol, calor, con una ligera brisa pero sin fuerte viento… sin duda, la Semana de Pasión soñada. Una Semana de Pasión sin tener que mirar al cielo ni consultar constantemente los partes meteorológicos.

Tres días de cofradías por las calles de Cádiz. Y tres días que nos acercan a la Gloria. Tres días de preciosos misterios, imponentes imágenes y de exornos florales en palios enamoran.

Tres días en los que las cinco cofradías de este Martes Santo han sumado.

Y es que la disposición de estas corporaciones en las calles de Cádiz ha sido impecable en un día que comenzaba temprano, a las cinco menos cuarto de la tarde, en la iglesia de San Francisco. Desde allí procesionaba la cofradía de Jesús Caído que celebraba el 50 aniversario de la llegada de la Virgen de los Desamparados a la hermandad y su primera salida a la calle. De ahí que todo el camino de esta cofradía haya sido tan especial en esta jornada.

La junta de gobierno no dudó en llamar a los hermanos fundadores a este momento tan especial. Y elaboró un callejero de marcha que permitió a las dos cuadrillas disfrutar de este Martes Santo en cada calle.

Marcando el paso con las horquillas, especialmente la cuadrilla del paso de misterio, el Señor que nació en el Parque Genovés volvió a encandilar a la ciudad con su semblante que imaginase Laínez hace ya más de cinco décadas.

Cuidada fue la presencia de la cofradía por la plaza del Palillero, donde el Señor pasó al son de la marcha dedicada a Él, ‘Caído por San Francisco’, y la subida por la calle Novena con ‘Virgen de la Hiniesta’ y ‘Caridad del Guadalquivir’.

La Virgen de los Desamparados también quiso celebrar sus bodas de oro con ‘Coronación de la Macarena’ por la plaza de Candelaria, ‘Madrugá Macarena’ por la calle Novena o ‘Valle de Sevilla’ al final de la calle Ancha.

Pero sin duda, el momento especial de la noche la vivió la cofradía adentrándose por la calle Buenos Aires, después de pasar por la plaza de San Antonio, para llegar a la plaza de Mina por Calderón de la Barca. Un itinerario muy acertado para esta joven cofradía.

 

Cuidado también fue el paso de la cofradía de Piedad por toda la carrera oficial, y emocionante su llegada a la iglesia de Santiago por la plaza de la Catedral.

Pero antes, el impresionante misterio del Santísimo Cristo de la Piedad fue enamorando con su andar, acompañado por los sones trianeros que impregnaban las cornetas y tambores de la banda de la Victoria de León.

Un paso que fue rápido, a excepción de la plaza de Candelaria, donde un cargador tuvo que ser atendido por un golpe en la cara, aunque sin importancia. Pero tras ser atendido y recuperarse, el capataz Manuel Ruiz Gené, supo recuperar el tiempo perdido en este lugar y cumplir con el horario previsto en todos los puntos del itinerario elegido.

Un itinerario que estuvo acompañado con un excelente repertorio interpretado por la banda de música Maestro Dueñas de El Puerto de Santa María. ‘Mater Mea’ y ‘Soleá dame la mano’ en Palillero provocó un silencio entre el público que permitió disfrutar aún más del paso de María Santísima de las Lágrimas.

La marcha ‘Amarguras’ por la calle San Francisco, donde se veía un palio con toda la candelería encendida, provocó aún más que el paso de esta cofradía fuese más que especial.

Aunque sin duda, y como siempre sucede en esta cofradía, la recogida de ambos misterio fue su “momento cofrade”. Pasadas las doce la noche, era el misterio el que entraba en la iglesia de Santiago observado por cientos de personas que se daban cita en la plaza de la Catedral.

A las doce y media, el palio de la Virgen de las Lágrimas salía de la calle Cobos con la marcha ‘Piedad’ y seguía hacia “su casa” con ‘Santísimo Cristo del Desamparo y Abandono’, interpretado de manera magistral por Maestro Dueñas.

 

Momento cofrade fue en este Martes Santo el regreso de los soldados romanos que regresaban a la escolta de Nuestro Padre Jesús del Ecce-Homo.

La archicofradía ha querido recuperar esta seña de identidad en el siglo XXI, lo que no dejó indiferente a nadie, ni a cofrades ni a extraños. Las cámaras de fotografías, los móviles, tabletas… cualquier dispositivo era útil para inmortalizar este momento histórico en una hermandad que quiere seguir avanzando en su historia y recuperar su patrimonio.

Como tampoco dejó indiferente nadie el dorado del frontal del paso de misterio, que avanza cada año.

Con la marcha ‘La Pasión’ entraba el “Señor del Manto Rojo’ en la Carrera Oficial con un paso clásico, elegante y que permitía disfrutar de la majestuosa imagen que tallase Montes de Oca.

Un recorrido por el casco histórico de la ciudad en donde su madre, María Santísima de la Angustias, le acompañaba en su palio de malla, una de los tesoros de esta ciudad. Curiosamente, el último palio que sumó doce varales.

El capataz, Melchor Mateo, supo darle un sabor especial al paso de la Señora por las calles de Cádiz, buscando la elegancia en los pies de la cuadrilla de cargadores, que marcaban el paso al son de un bonito repertorio musical en donde predominaban marchas clásicas.

 

La cofradía de Sanidad de nuevo fue uno de los referentes de la tarde-noche del Martes Santo de Cádiz. Y es que los detalles marcan la diferencia en esta hermandad, donde lucía el rostro del Señor en el paño de la Verónica, obra de Antonio Álvarez del Pino. Donde su capataz, Gerardo Navarro, no podía contener la emoción de haberse convertido en abuelo. Donde abuelos y padres acercan a sus hijos a su cofradía revistiéndolos de monaguillos.

 

Una cofradía que cautivaba de nuevo en su paso por la Carrera Oficial, siempre acompañado el paso de María Santísima de la Salud marchas fúnebres.

Una corporación que en su entrada en el barrio de El Pópulo marcó la diferencia, siendo una de las recogidas más populosas de la jornada.

Con la marcha ‘Virgen del Valle’, entraba el palio de la Virgen de la Salud en la plaza de San Martín para llegar hasta la plaza de Fray Félix. Y todo, a oscuras, dándole mayor carácter de sobriedad y penitencia al paso de esta corporación por las calles.

Sin duda, el buen hacer de la junta de gobierno actual y la pasada han permitido que esta corporación se muestre hoy como es.

 

Cerró el itinerario oficial, que no la noche del Martes Santo, la cofradía de Columna. Otra cofradía donde el buen trabajo de sus hermanos es palpable cada Semana Santa.

La salida del Cristo de Columna fue cuanto menos emocionantes cuando la Asociación Filarmónica de Conil interpretaba la marcha ‘Lágrimas’ de José Cubiles para el Señor, siguiendo después la banda de cornetas y tambores Coronación de Campillos, recuperando así el estilo do-re que la cofradía había abandonado en los últimos años. Sin duda, las marchas interpretadas por esta banda dieron un carácter más idóneo a esta corporación centenaria.

Las nuevas túnicas que visten sus hermanos también le han proporcionado mayor elegancia al cortejo.

Una corporación que, además, demuestra que cree en el futuro, porque cada vez son más los pequeños que se visten de monaguillos en la tarde del Martes Santo y acompañan al Señor de la Columna y a la Virgen de la Lágrimas, que pasaba en la plaza de Candelaria con ‘Esperanza Macarena’, para el deleite de todos los que se dieron cita en esta plaza hacia la calle Montañés.

La anécdota curiosa de la jornada se produjo con las cofradías de Columna y Ecce-Homo. Cuando la Cruz de guía estaba en la plaza de San Agustín después de abandonar la calle Rosario, aparecía la Cruz de guía de la cofradía de Columna, provocando así un encuentro en la calle San Francisco que supuso un parón importante para los hermanos de Columna. 

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