Martes Santo de Cádiz luminoso en memoria de Rafael Corbacho

Versión para impresiónEnviar por correo
Procesiona el: 
Año: 
2018
Fecha: 
Martes, 27 marzo, 2018 - 16:45

La primavera regaló una jornada más en todo su esplendor este Martes Santo. Todas las hermandades cubrieron sus desfiles procesionales con normalidad, arropadas por muchas personas que llenaron las calles gaditanas, teñidas de luto desde muy temprano, por el fallecimiento del cofrade Rafael Corbacho. Una pérdida muy sentida dentro de la Semana Santa gaditana por su vinculación con la Piedad, la Luz y las Aguas, y porque fue presidente del Consejo Local de Hermandades en 2003.

La Cruz de Guía de Sanidad puso su pie a las 16:45 horas a las puertas de la iglesia Santa Cruz, conducida por los acordes sobrios de la capilla musical de Lignum Crucis de San Fernando y los hermanos con la túnica negra. Las buenas temperaturas animaron a muchos fieles a vivir este inicio del tercer día de la Semana Mayor. El paso de misterio realizado por Antonio González, que estrenaba como cada primavera el paño de la Verónica con la Santa Faz, fue portado los cargadores bajo la dirección de Gerardo Navarro.

María Santísima de la Salud salió por la puerta de la antigua Catedral de Cádiz bajo los sones de la marcha "Sanidad" compuesta por García Pulido, director de la banda de Música Gailín de Puerto Serrano.

La Señora fue bajando muy lentamente hasta la plaza de Fray Félix por los cargadores dirigidos por Andrés Cano. La marcha de Ricardo Dorado "Mater Mea", marcó el recogimiento al caminar hacia el Pópulo. Momento de corazones encogidos y recuerdos por la ausencia de Rafael Corbacho, que se hacía sentir en este inicio vespertino de la jornada.

No muy lejos, en la iglesia de Santiago, también se recordaba de una forma muy especial al que fuera presidente del Consejo de Hermandades, pues fue hermano número 2, por lo que en el fajín de la Virgen de las Lágrimas, se colgó una medalla de la Hermandad en su honor.

A las cinco y media la Cruz de Guía pisaba la plaza de la Catedral para, a continuación, ir saliendo la penitencia, entre los que se encontraba el concejal del PP en el Ayuntamiento de Cádiz, José Blas Fernández, y Juan Carlos Torrejón, pregonero de 2018.

El espléndido misterio del Cristo de la Piedad fue recibido por la escuadra militar de gastadores  (RACTA-4) que formó un pasillo de honor. Una fecha para recordar, puesto que el paso estrenaba las cartelas de los respiraderos con los 12 apóstoles, y los cargadores eran dirigidos por primera vez por José Delgado Sánchez.

Con la Oración por los caídos iniciaba su andadura en este Martes Santo al ritmo marcado por la banda de cornetas y tambores del Cristo de la Victoria de León.

Posteriormente salía la Virgen de las Lágrimas, cargada por los 55 hombres y también por primera vez, bajo la dirección de Óscar Jiménez Pérez. Entre los estrenos había una toca para la imagen mariana.

En San Francisco todavía, impregnado por el Amor y Vera-Cruz del día anterior, comenzaba su Estación de Penitencia la hermandad del Caído, o la de Los Estudiantes, con los muchos pequeños que suelen acompañar a las imágenes de Jesús Caído y la Virgen de los Desamparados. Así como las representaciones de los distintos centros educativos de la ciudad.

Todos participaron en una misa oficiada por el director espiritual, Eduardo Fernández-Moscoso. Caras de mucha impaciencia e ilusión por participar con su hermandad en esta tarde soleada y primaveral. 

A las seis, la plaza del Cristo de la Vera-Cruz se poblaba de túnicas blancas. El paso con la talla de Juan Carlos Díaz era sacado por los cargadores dirigidos por José Manuel Asencio. 

La Virgen de los Desamparados estrenaba el relicario del Beato Chaminade que refuerza el carácter marianista de la cofradía. Los cargadores de Juan José Muñoz Fernández portaban camisetas con pescaditos en recuerdo del niño Gabriel.

La hermandad de La Columna también rememoró al niño asesinado de Almería, por lo que antes de comenzar su procesión y su director espiritual, el padre Óscar González, invitó dentro del templo a una oración por él y para otros muchos que sufren violencia en el mundo. 

La plaza de San Antonio se convertía en un coso salpicado de miradores que se asomaban, pasada las seis de la tarde, para recibir al paso de misterio de Columna bajo los sones sones de Soledad de San Pablo, de la Banda de Cornetas y Tambores del Rosario de Cádiz. Banda que repetía por segunda vez en menos de 24 horas, ya que acompañaron a La Palma el pasado Lunes Santo. Los cargadores, con su nuevo capataz, Francisco Álvarez Márquez.

La salida de la Virgen de las Lágrimas, que estrenaba el bordado de las bambalinas laterales del palio y los cubre maniguetas, estuvo a cargo de los cargadores de Salvador Rosa Mascareña y acompañada con la música de la Asociación Filarmónica de Ciudad de Conil.

La titular mariana de la cofradía marcó un recorrido novedoso a su regreso por San Pedro y esbozó una de las imágenes más curiosas de esta jornada cofrade.

Mientras, Columna doblaba por calle Ancha hacia San José, la Cruz de Guía de la hermandad del Ecce Homo, lo hacía por Sagasta en una distancia de separación de 100 metros.

La Estación de Penitencia de la iglesia de San Pablo tenía una dedicatoria muy especial esta salida procesional dedicada para los niños asesinados y maltratados.

Muchas personas no quisieron perderse la salida de los pasos, siempre complicada por las dimensiones del templo y de la particular estrechez de la calle, y que resolvieron una vez más con eficacia, los cargadores dirigidos por el capataz Juan Manuel López. La Banda de Cornetas y Tambores de la Vera-Cruz de Utrera comenzó con la marcha de 'Soledad de San Pablo' que hizo que el  Cristo de José Montes de Oca, iniciará su andadura por la calle Ancha. Por detrás la escuadra de romanos de la cofradía en formación.

No tardó en aparecer a continuación la Virgen de las Angustias, que portaba una nuevo manto donada por la cuadrilla dirigida por Melchor Mateo y confeccionada por dos hermanos. Una representación de la Armada Española escoltaba a la Señora con San Juan, mientras marcaba el paso en su caminar a los sones de Macarena.

Al regreso a la una de la mañana fueron recibidos los pasos con expectación por un público que llenaba buena parte de las calle. El cariño a sus titulares se cristalizó con varias saetas que resonaron en la noche limpia y de luna de marzo, antes de entrar en la iglesia de San Pablo, sin ninguna incidencia, y siendo la última en recogerse en un Martes Santo gaditano. Una jornada que regaló un cielo claro, azul y soleado, y en el recuerdo triste y emocionado de todos, por la reciente pérdida del que fuera presidente del Consejo Local de Hermandades, Rafael Corbacho. Por este motivo, todos las hermandades y cofradías que no realicen Estación de Penitencia el Miércoles Santo, están llamadas a un acto en su recuerdo en la plaza del Palillero a las ocho de la tarde.

 

Versión para impresiónEnviar por correo

publicidad