Música

Elena Salvatierra, el talento incipiente de una joven directora de orquesta

Ahora se encuentra en El Puerto participando en un recital poético musical dedicado a los clásicos de la literatura española
Enrique Miranda
31/08/2014
Cádiz
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Joven aunque sobradamente preparada. Resuena el tópico con fuerza al referirnos de esta mujer, Elena Salvatierra (Cádiz, 1998), que con 26 años acaba de terminar la titulación superior de directora de orquesta, formación que se suma a la de piano y a su faceta interpretativa de soprano.

Hace ya diez años que tuvo que cambiar su Cádiz natal por el corazón de Castilla. Reside actualmente en Salamanca, aunque se encuentra siempre a caballo entre esa ciudad y Zaragoza, donde se ha licenciado como directora de orquesta. Se encuentra en El Puerto de Santa María participando en un recital poético musical dedicado a los clásicos de la literatura española, en el que participa como soprano interpretando arias de la ópera Turandot, de Giacomo Puccini.

En este acontecimiento coincidirá con su padre, el pianista Pedro Salvatierra, su gran mentor y sin duda transmisor de ese amor por la música que en el caso de Elena al igual que en el de su padre, ha tornado en profesión con esfuerzo y sacrificio.

Empezó en la música con solo seis años y la idea de dedicarse a la flauta travesera. Su padre, entonces pianista y director del conservatorio de Cádiz, la convenció para que cambiase al piano, "hice muy bien al hacerle caso, él ha sido quien me ha estado ayudando a mejorar y los secretos de la técnica del piano. Me ha dado mucha cultura musical en general", recuerda Elena al referirse a sus inicios y a su relación con su padre.

Una vez con el titulo de piano, sentía la necesidad de algo más, "desde que comencé a oír música clásica, me llamó muchísimo la atención el sonido de la orquesta, tiene una belleza sonora increíble, me empecé a cuestionar cómo se reparte la orquesta: trompas, violines, cuerdas, percusión... me atraían todos los instrumentos, todos. Así que me dije, me tengo que dedicar a ellos, que mejor manera que ser directora de orquesta para mantenerme en contacto con todos ellos".

Y de este modo, inicia su prometedora carrera como joven batuta y disciplinada artista. "Lo más importante son los ensayos, el trabajo es fruto del trabajo previo. Es el momento en que se establece el trato con los músicos que en definitiva son personas. A la hora de tratar la obra a interpretar, tienes que conocer perfectamente los niveles y limites de atención a la hora de ensayar, carácter de cada uno de ellos. Las personas según la personalidad necesitan un trato distinto. Y todo eso, se aúna en vistas de sacar el máximo partido a la obra que se va a representar. El director es quien pone la impronta en la música, los músicos hacen el sonido pero el carácter lo impone el director".

Elena ha cultivado una excelsa cultura musical en aras de poder definir su idea frente a los músicos de la orquesta, cómo tiene que sonar esa obra a interpretar. Resulta fundamental dominar las fuentes y conocer la historia a través de los grandes compositores. Dotar la obra de un contexto estilístico. "Mi contexto estilístico es el barroco, me gusta mucho Händel, Bach por supuesto también, pero con Bach entramos en otro terreno". Para poder desarrollar su faceta de soprano, ha tenido que aprender las lenguas de los principales compositores de opera, tanto su pronunciación como tener idea del idioma. El alemán, italiano, francés e inglés. Es un área que ha retomado una vez tiene más tiempo para dedicarse a ello.

Pedro Salvatierra, además de su padre es su gran maestro, algo que asume con discreción y modestia, "bueno, de alguna manera. Aunque incuestionablemente cuando uno es niño, se fija en los detalles de los mayores aunque no te digan nada. Se les va pegando todo esto. Llega un momento que de alguna manera sale, pero no he sido yo. Genéticamente vendrá algo de mi, de antepasados o lo que sea, porque claro espontáneamente no sale algo así. Tiene que venir por algo".

Pedro es un gran maestro del piano y la música en general. Bajo una óptica no paternalista tiene una opinión objetiva de Elena como directora de orquesta, "yo soy muy serio para esto y aprecio que Elena tiene una cualidad fundamental. Con un simple gesto comunica a los músicos, con la mirada le dice al músico lo que quiere. Y sobre todo la precisión a la hora de llevar el compás y el ritmo, las entradas, es lo que más me gusta de ella".

Un talento incipiente el de Elena Salvatierra que busca hueco en una orquesta como directora en cualquier punto el mundo. Algo para lo que certifica formación, talento y personalidad más que de sobra y que más pronto que tarde se hará efectivo.

 

 


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